evaluar la implantación de prácticas seguras en el uso de medicamentos de alto riesgo en hospitales españoles e identificar áreas prioritarias de mejora.
Métodoestudio descriptivo multicéntrico del grado de implantación de las prácticas recogidas en el Cuestionario de Autoevaluación de la Seguridad de los Medicamentos de Alto Riesgo. Participaron los hospitales españoles que lo cumplimentaron voluntariamente entre abril y junio de 2025. El cuestionario consta de 186 ítems de evaluación, algunos con varios componentes (254 en total), organizados en 8 apartados: prácticas generales y prácticas específicas para bloqueantes neuromusculares, potasio intravenoso, insulinas, metotrexato para uso no oncológico, antineoplásicos, anticoagulantes y opioides. Se analizaron las puntuaciones medias y el porcentaje sobre el valor máximo posible para el conjunto del cuestionario, cada apartado y cada uno de los ítems o componentes.
Resultadosparticiparon 82 hospitales de 13 comunidades autónomas, mayoritariamente públicos (93,9%), generales (97,6%) y con docencia (98,8%). La implantación global de prácticas seguras fue del 52,7%, con amplia variabilidad entre centros (29,7–81,1%). Las prácticas generales alcanzaron solo un 41,9% de implantación. Por grupos terapéuticos, los mejores resultados se obtuvieron para los antineoplásicos (80,5%), seguidos por los bloqueantes neuromusculares (64,7%), los anticoagulantes (61,3%) y las insulinas (54,8%). Valores inferiores al 50% presentaron los opioides (49,8%), el potasio intravenoso (35,6%) y el metotrexato (33,8%). Las prácticas más implantadas fueron las relacionadas con el almacenamiento (excepto el potasio), la expresión de dosis y el seguimiento clínico. Las de menor implantación incluyeron varias tecnologías de alta efectividad, como la integración de alertas clínicas o la verificación mediante código de barras en la preparación, la dispensación y la administración, así como la incorporación del farmacéutico en unidades asistenciales, la preparación en farmacia de soluciones intravenosas estandarizadas y la conciliación al alta. También mostraron valores bajos las prácticas referentes a la formación de los profesionales.
Conclusionesla implantación de prácticas seguras en el uso de medicamentos de alto riesgo en los hospitales españoles es moderada y heterogénea, con notable variabilidad entre grupos terapéuticos y procesos. La información obtenida constituye una referencia útil, tanto a nivel nacional como local, para priorizar iniciativas de mejora y evaluar el impacto de futuras intervenciones dirigidas a reducir el riesgo de errores con estos medicamentos.
To evaluate the implementation of safe practices for the use of high-risk medications in Spanish hospitals and to identify priority areas for improvement.
MethodsA multicenter descriptive study was conducted to assess the degree of implementation of safe practices included in the Spanish Medication Safety Self-Assessment® for High-Alert Medications. Included were Spanish hospitals that voluntarily completed the questionnaire between April and June 2025. The questionnaire comprises 186 assessment items, some with multiple components (254 in total), organized into eight sections: general practices and specific practices for neuromuscular blocking agents, intravenous potassium, insulins, methotrexate (non-oncological use), antineoplastics, anticoagulants and opioids. Mean scores and the percentages of the maximum possible score were analyzed for the overall questionnaire, each section, and each item or its components.
ResultsA total of 82 hospitals from 13 autonomous communities participated, most of them public (93.9%), general (97.6%) and teaching hospitals (98.8%). The overall implementation of safe practices was 52.7%, with wide variability among centers (29.7%–81.1%). General practices showed a low level of implementation (41.9%). Among therapeutic groups, the highest scores were observed for antineoplastics (80.5%), followed by neuromuscular blocking agents (64.7%), anticoagulants (61.3%) and insulins (54.8%). Values below 50% were found for opioids (49.8%), intravenous potassium (35.6%) and methotrexate (33.8%). The most widely implemented practices were related to storage (except potassium), dose expression and clinical monitoring. Those with the lowest level of implementation included several high-effectiveness technologies, such as clinical decision support alerts and barcode verification during medication preparation, dispensing and administration, as well as the integration of pharmacists into clinical units, preparation of standardized intravenous solutions in the pharmacy, and medication reconciliation at discharge. Low implementation was also observed in practices related to staff training.
ConclusionsThe implementation of safe practices for high-risk medications in Spanish hospitals is moderate and heterogeneous, with notable variability across therapeutic groups and processes. These findings provide a useful reference at both national and local levels to prioritize improvement initiatives and to assess the impact of future interventions aimed at reducing medication errors associated with these drugs.
Los medicamentos continúan siendo una de las principales causas de daño evitable en los sistemas sanitarios, tanto en pacientes hospitalizados como ambulatorios1. En respuesta a este problema, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó el tercer reto mundial por la seguridad del paciente, Medicación sin daño, que incide en la necesidad de implantar prácticas para reducir los daños prevenibles relacionados con los medicamentos2. Este reto se centra en 3 áreas clave, entre las que se incluyen las situaciones de alto riesgo, que abarcan el uso de medicamentos de alto riesgo y la atención a los pacientes más vulnerables a los errores de medicación. Cabe mencionar que el concepto de medicamentos de alto riesgo fue introducido por el Institute for Safe Medication Practices (ISMP) precisamente para identificar aquellos fármacos en los que se deben focalizar los esfuerzos de mejora, debido a su mayor potencial de causar daños graves cuando se producen errores durante su utilización3.
En España, la seguridad en el uso de estos medicamentos se ha consolidado como una prioridad estratégica en el marco de las políticas de calidad asistencial4,5. En este sentido, la actualización de la Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud (periodo 2025–2035) incluye entre sus objetivos promover que los centros sanitarios establezcan programas para reducir los errores con los medicamentos de alto riesgo, mediante la adopción de múltiples prácticas seguras efectivas a lo largo de todo el circuito de su utilización5. Entre los grupos farmacológicos o medicamentos en los que se recomienda centrar las intervenciones se encuentran los anticoagulantes, las insulinas, los opioides, los antineoplásicos, el metotrexato para uso no oncológico, los bloqueantes neuromusculares y el potasio intravenoso6.
Con el fin de facilitar la evaluación sistemática de estas prácticas, en 2024 el Ministerio de Sanidad impulsó la adaptación a la práctica asistencial española del ISMP Medication Safety Self Assessment® for High-Alert Medications7. El resultado de esta adaptación fue el Cuestionario de Autoevaluación de la Seguridad de los Medicamentos de Alto Riesgo, desarrollado por el ISMP-España con la colaboración de un grupo interdisciplinar de expertos de diversos hospitales españoles8. Este cuestionario recoge prácticas seguras, tanto generales como específicas, para los grupos de medicamentos de alto riesgo señalados anteriormente, y permite a los hospitales analizar su grado de implantación y establecer prioridades de intervención.
En este contexto, y una vez disponible esta herramienta de autoevaluación, se planteó la realización de este estudio con el objetivo de analizar, a nivel nacional, la implantación de prácticas seguras en el uso de medicamentos de alto riesgo en los hospitales españoles e identificar áreas prioritarias de mejora. Como objetivo secundario, se incluyó fomentar la utilización del cuestionario como herramienta de mejora continua en el ámbito local, facilitando a las organizaciones sanitarias el análisis de su situación y la planificación de intervenciones orientadas a reforzar la seguridad del paciente.
MétodosDiseño y ámbitoEstudio descriptivo multicéntrico diseñado para evaluar el grado de implantación de prácticas seguras en el uso de medicamentos de alto riesgo en hospitales españoles, utilizando como marco el Cuestionario de Autoevaluación de la Seguridad de los Medicamentos de Alto Riesgo8. El estudio fue promovido por el Ministerio de Sanidad y difundido a través de los referentes autonómicos del Comité Institucional de la Estrategia de Seguridad del Paciente, así como por la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) a través de su lista de distribución.
Se invitó a participar a todos los hospitales españoles que cumplimentaran voluntariamente el cuestionario entre abril y junio de 2025. La cumplimentación del cuestionario se llevó a cabo por equipos multidisciplinares con conocimiento de los procesos de utilización de medicamentos en las distintas áreas del hospital. Se excluyeron algunos centros monográficos (por ejemplo, de geriatría o larga estancia) cuya cartera de servicios impedía la cumplimentación de varios ítems en diferentes apartados del cuestionario. Los hospitales que no preparaban ni administraban antineoplásicos parenterales se incluyeron en el estudio, pero sus resultados no se consideraron en el análisis del apartado de antineoplásicos.
Cuestionario y valoraciónEl Cuestionario de Autoevaluación de la Seguridad de los Medicamentos de Alto Riesgo consta de 186 ítems, de los cuales 19 incluyen varios componentes (nombrados como «a», «b», «c», etc.) que se evalúan de forma independiente, lo que supone un total de 254 elementos de evaluación8. Los ítems representan prácticas concretas destinadas a prevenir errores de medicación y están organizados en 8 apartados: uno de prácticas generales aplicables a todos los medicamentos de alto riesgo y 7 correspondientes a grupos de medicamentos específicos (bloqueantes neuromusculares, potasio intravenoso, insulinas, metotrexato de uso no oncológico, antineoplásicos, anticoagulantes y opioides).
El grado de implantación de cada ítem en el hospital se valoró mediante una escala de 5 categorías:
- A.
No se ha realizado ninguna iniciativa para implantarlo.
- B.
Se ha debatido para su posible implantación, pero no se ha implantado.
- C.
Se ha implantado parcialmente en algunas o todas las áreas, pacientes, medicamentos o profesionales de la institución.
- D.
Se ha implantado completamente en algunas áreas, pacientes, medicamentos o profesionales de la institución.
- E.
Se ha implantado completamente en todas las áreas, pacientes, medicamentos o profesionales de la institución.
Los ítems tienen asignadas diferentes puntuaciones en función de su efectividad para prevenir los errores, según la jerarquía de efectividad de las prácticas seguras del ISMP9,10. La opción A siempre puntúa 0, mientras que las posibles puntuaciones para las opciones B, C, D y E tienen una puntuación creciente e incluyen diversos valores que van desde un mínimo de 0 para la opción B hasta un máximo para la opción E, que puede oscilar entre 2 y 16 puntos.
Las respuestas fueron registradas por los responsables de cada hospital en una aplicación informática desarrollada por el ISMP-España, lo que les permitió obtener los resultados valorados de sus datos y compararlos con la información agregada del resto de los hospitales.
Variables y análisis estadísticoSe calcularon las puntuaciones medias en valor absoluto y los porcentajes sobre el valor máximo posible para el cuestionario completo, para cada uno de los apartados y para cada ítem de evaluación o sus componentes. Dado que algunos ítems permitían la opción de «no aplicable», lo que implicaba variaciones en la puntuación máxima alcanzable a nivel individual, el análisis agregado se realizó utilizando el valor máximo teórico y el porcentaje sobre dicho valor.
Adicionalmente, se analizó también el porcentaje de respuestas de las distintas categorías posibles de la A a la E para cada ítem o componente de evaluación. Se consideró como indicativo de ausencia de implantación del mismo la suma de los porcentajes de hospitales que habían respondido A o B y, como indicativo de implantación completa, el porcentaje de hospitales que habían respondido E.
Se realizó un análisis descriptivo de las características de los hospitales participantes y se compararon los valores obtenidos para el conjunto del cuestionario y para cada uno de sus apartados entre los hospitales de la muestra. Inicialmente, se planteó efectuar comparaciones entre los hospitales estratificados según el número de camas, la dependencia funcional, la finalidad asistencial y la actividad docente. Sin embargo, debido al reducido número de hospitales incluidos en algunas categorías, el análisis comparativo finalmente se limitó al número de camas. Para las comparaciones, se evaluó previamente la distribución de los datos y se utilizaron pruebas paramétricas (t de Student o análisis de la varianza) o no paramétricas (U de Mann-Whitney o Kruskal-Wallis), según procediera. Se consideró estadísticamente significativo un valor de p < 0,05.
ResultadosParticiparon en el estudio 82 hospitales de 13 comunidades autónomas, cuyas características se recogen en la tabla 1. La mayoría de los centros eran hospitales generales (97,6%) y contaban con actividad docente (98,8%). En función del tamaño, 21 hospitales (25,6%) disponían de menos de 200 camas; 32 (39,0%), de entre 200 y 499 camas y 29 (35,4%), de más de 499 camas. Siete hospitales no realizaban actividad oncológica con antineoplásicos, por lo que se excluyeron del análisis de este apartado.
Características de los hospitales que participaron en el estudio (n = 82)
| Características | Participantes | |
|---|---|---|
| n | % | |
| Número de camas | ||
| < 200 camas | 21 | 25,6 |
| 200–499 camas | 32 | 39,0 |
| ≥ 500 camas | 29 | 35,4 |
| Dependencia funcional | ||
| Sistema Nacional de Salud y otros públicos | 77 | 93,9 |
| Privados | 5 | 6,1 |
| Finalidad asistencial | ||
| General | 80 | 97,6 |
| Otros | 2 | 2,4 |
| Disponibilidad de oncología | ||
| Sí | 75 | 91,5 |
| No | 7 | 8,5 |
| Docencia | ||
| Con docencia pregraduada y posgraduada | 81 | 98,8 |
| Sin docencia | 1 | 1,2 |
| Comunidad autónoma | ||
| Andalucía | 7 | 8,5 |
| Aragón | 2 | 2,4 |
| Asturias | 2 | 2,4 |
| Baleares | 3 | 3,7 |
| Castilla y León | 7 | 8,5 |
| Cataluña | 20 | 24,4 |
| Comunidad Valenciana | 9 | 11,0 |
| Extremadura | 8 | 9,8 |
| Galicia | 1 | 1,2 |
| Madrid | 10 | 12,2 |
| Murcia | 3 | 3,7 |
| Navarra | 1 | 1,2 |
| País Vasco | 9 | 11,0 |
En la tabla 2 se muestran los resultados obtenidos para el cuestionario completo. La puntuación media global fue de 760,1 puntos, lo que corresponde al 52,7% del valor máximo teórico posible (1.442 puntos). Se observó una amplia variabilidad entre hospitales, con valores que oscilaron entre 428 y 1.170 puntos (29,7-81,1% del máximo). No se identificaron diferencias estadísticamente significativas en la puntuación global en función del tamaño del hospital.
Resultados obtenidos para el cuestionario completo en el conjunto de hospitales (n = 82) y en los grupos considerados según el tamaño del hospital
| Características | Puntuación | Porcentaje sobre el valor máximo (%) | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Media | σ | Rango | Media | σ | Rango | |
| Número de camas | ||||||
| <200 (n = 21) | 762,2 | 147,5 | 512–1.082 | 52,9 | 10,2 | 35,5-75,0 |
| 200–499 (n = 32) | 732,4 | 139,2 | 428–997 | 50,8 | 9,7 | 29,7-69,1 |
| ≥ 500 (n = 29) | 789,0 | 128,3 | 561–1.170 | 54,7 | 8,9 | 38,9-81,1 |
| Total (n = 82) | 760,1 | 138,1 | 428–1.170 | 52,7 | 9,6 | 29,7-81,1 |
σ: desviación estándar.
El análisis por apartados se presenta en la tabla 3 y en la figura 1, que muestra gráficamente los resultados obtenidos en el conjunto de hospitales, expresados como porcentaje del valor máximo posible. El apartado I, correspondiente a prácticas generales aplicables a todos los medicamentos de alto riesgo, mostró un porcentaje de implantación de solo el 41,9%. Con respecto a los apartados específicos, se observaron diferencias entre los grupos terapéuticos o medicamentos. Los mejores resultados se obtuvieron para los antineoplásicos, con un grado de implantación elevado (80,5%), seguidos por los bloqueantes neuromusculares (64,7%). A continuación, se situaron los anticoagulantes (61,3%) y las insulinas (54,8%). Valores inferiores al 50% presentaron los opioides (49,8%), el potasio intravenoso (35,6%) y el metotrexato para uso no oncológico (33,8%).
Resultados obtenidos para los 8 apartados en puntuación y en porcentaje sobre el valor máximo posible (media ± desviación estándar) para todos los hospitales (n = 82) y según tamaño según tamaño del centro
| Apartado | Puntuación | Valor máximo posible | Porcentaje sobre el valor máximo (%) | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Número de camas | Total hospitales(n = 82) | Número de camas | Totalhospitales(n = 82) | ||||||
| <200(n = 21) | 200–499(n = 32) | ≥500(n = 29) | <200(n = 21) | 200–499(n = 32) | ≥500(n = 29) | ||||
| I. Prácticas generales para los medicamentos de alto riesgo | 214,5 ± 56,3 | 183,9 ± 51,9 | 206,1 ± 70,5 | 199,6 ± 60,8 | 476 | 45,1 ± 11,8 | 43,3 ± 14,8 | 43,3 ± 14,8 | 41,9 ± 12,8 |
| II. Bloqueantes neuromusculares | 39,4 ± 9,5 | 38,0 ± 9,0 | 39,3 ± 7,7 | 38,8 ± 8,6 | 60 | 65,6 ± 15,8 | 65,6 ± 12,7 | 65,6 ± 12,7 | 64,7 ± 14,4 |
| III. Potasio intravenoso | 19,5 ± 9,9⁎ | 21,8 ± 13,2⁎ | 14,2 ± 11,6⁎ | 18,5 ± 12,2 | 52 | 37,6 ± 19,0⁎ | 27,4 ± 22,3⁎ | 27,4 ± 22,3⁎ | 35,6 ± 23,5 |
| IV. Insulinas subcutáneas e intravenosas | 107,7 ± 22,8⁎ | 93,3 ± 25,0⁎ | 107,2 ± 19,4⁎ | 101,9 ± 23,5 | 186 | 57,9 ± 12,3⁎ | 57,6 ± 10,4⁎ | 57,6 ± 10,4⁎ | 54,8 ± 12,6 |
| V. Metotrexato para uso no oncológico | 15,9 ± 9,5 | 17,0 ± 12,1 | 13,7 ± 11,4 | 15,6 ± 11,2 | 46 | 34,6 ± 20,6 | 29,8 ± 24,7 | 29,8 ± 24,7 | 33,8 ± 24,3 |
| VI. Antineoplásicos orales y parenteralesa | 185,9 ± 32,0 | 178,5 ± 30,0 | 178,9 ± 20,3 | 180,3 ± 26,9 | 224 | 83,0 ± 14,3 | 79,9 ± 9,1 | 79,9 ± 9,1 | 80,5 ± 12,0 |
| VII. Anticoagulantes | 122,2 ± 21,2 | 114,2 ± 24,9 | 125,3 ± 16,5 | 120,2 ± 21,6 | 196 | 62,4 ± 10,8 | 64,0 ± 8,4 | 64,0 ± 8,4 | 61,3 ± 11,0 |
| VIII. Opioides | 101,3 ± 26,2 | 96,9 ± 33,6 | 104,1 ± 28,2 | 100,6 ± 29,7 | 202 | 50,2 ± 13,0 | 51,6 ± 13,9 | 51,6 ± 13,9 | 49,8 ± 14,7 |
Resultados obtenidos en el conjunto de hospitales (n = 82) para los 8 apartados y para el cuestionario completo, expresados como porcentaje del valor máximo posible.
I: Prácticas generales para los medicamentos de alto riesgo; II: Bloqueantes neuromusculares; III. Potasio intravenoso; IV: Insulinas subcutáneas e intravenosas; V: Metotrexato para uso no oncológico; VI: Antineoplásicos orales y parenterales; VII: Anticoagulantes; VIII: Opioides.
Se compararon las puntuaciones y los porcentajes sobre el valor máximo por apartados según el tamaño del hospital. Se identificaron diferencias estadísticamente significativas en los apartados III (potasio intravenoso) y IV (insulinas), aunque dichas diferencias no mostraron una tendencia progresiva en función del tamaño del hospital, lo que sugiere que reflejan la variabilidad existente entre los centros más que un efecto asociado con el número de camas.
El análisis de los ítems de evaluación proporciona una visión detallada del grado de implantación de cada práctica en los hospitales, permitiendo identificar aquellas con menor implantación que interesa abordar prioritariamente para mejorar la seguridad de estos medicamentos. Debido a su elevado número, no es posible recogerlos de forma exhaustiva en este artículo, remitiéndose al informe completo11. Las prácticas con mayor grado de implantación fueron las relacionadas con el almacenamiento de los medicamentos, con porcentajes entre el 59,5 y el 94,5%, excepto para el potasio, cuyo almacenamiento separado en el servicio de farmacia fue del 30,5%, y la retirada de los viales o ampollas de las unidades asistenciales, del 35,4%. También presentaron niveles elevados de implantación las prácticas relativas a la expresión de la dosis de los medicamentos (46,3-98,0%) y al seguimiento clínico de los tratamientos con los medicamentos de alto riesgo (61,0-98,3%).
En la tabla 4a,b se recogen las prácticas de mayor efectividad que presentaron un grado de implantación inferior al 50%. Estas prácticas se refieren principalmente a la incorporación de tecnologías, entre las que destacan la integración de los sistemas de prescripción electrónica con los datos de laboratorio (21,3%), la implantación de sistemas de monitorización activa de eventos adversos (11,5%), la disponibilidad de alertas clínicas específicas en los sistemas de prescripción electrónica (3,6-45,1%) y el uso de sistemas de verificación mediante código de barras en los procesos de preparación, dispensación y administración (15,6-49,3%). Asimismo, destacan la utilización de bombas inteligentes (42,4%) y su integración con los sistemas de prescripción electrónica (19,7%). También se observaron valores bajos en otras prácticas efectivas, como la incorporación del farmacéutico a las unidades asistenciales (47%), la preparación de soluciones intravenosas de medicamentos de alto riesgo en el servicio de farmacia (8,7-37,3%) y la conciliación de la medicación al alta hospitalaria (34,8%).
Ítems de evaluación con mayor impacto en seguridad y un grado de implantación menor al 50% en el conjunto de hospitales (n = 82)
| Ítem /apartado | Descripción abreviada del ítem | Puntuación | Valor máximo posible | % sobre el valor máximo | % de respuestas | ||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| A + B | C + D | E | |||||
| Tecnologías y alertas tecnológicas | |||||||
| 18 / I | La PE está interconectada con el laboratorio y alerta de valores anormales | 2,56 ± 3,62 | 12 | 21,3 | 64,4 | 31,1 | 4,4 |
| 19 /I | Se dispone de un sistema de monitorización intensiva para identificar a los pacientes con riesgo de padecer eventos adversos por medicamentos | 1,38 ± 2,70 | 12 | 11,5 | 85,6 | 12,2 | 2,2 |
| 83/ V | En el sistema de PE aparece por defecto un régimen semanal en lugar de diario para el metotrexato SC, IM y oral | 5,41 ± 6,01 | 12 | 45,1 | 38,9 | 17,8 | 43,3 |
| 84/ V | El sistema de PE exige una verificación obligatoria para anular el régimen semanal del metotrexato SC, IM y oral | 2,68 ± 4,87 | 12 | 22,4 | 73,3 | 6,7 | 20,0 |
| 130/ VII | Cuando se prescribe un antitrombótico, el sistema de PE alerta si el paciente ha recibido en las 24 h anteriores un antitrombótico en otro lugar del centro | 0,44 ± 2,06 | 12 | 3,6 | 95,6 | 2,2 | 2,2 |
| 164/ VIII | Cuando se prescribe un opioide, el sistema de PE muestra la dosis inicial más baja y la frecuencia, y alerta si se requiere ajustar la dosis por edad, insuficiencia renal o hepática, o si tiene prescritos fármacos sedantes | 2,27 ± 3,79 | 12 | 18,9 | 70,0 | 24,4 | 5,6 |
| Se usan lectores de códigos: | |||||||
| 9/ I | • Para verificar los componentes de las preparaciones estériles complejas de MAR que se elaboran con sistemas automatizados | 6,24 ± 6,25 | 16 | 39,0 | 40,0 | 34,4 | 10,0 |
| 10/ I | • Para verificar los componentes de las preparaciones de MAR que no se elaboran con sistemas automatizados (además de doble chequeo para confirmar los volúmenes) | 2,72 ± 3,21 | 10 | 27,2 | 47,8 | 36,7 | 5,6 |
| 110/ VI | • Para verificar los componentes al preparar las mezclas parenterales o las soluciones orales de antineoplásicos | 4,93 ± 4,54 | 10 | 49,3 | 50,0 | 18,9 | 31,1 |
| 11a/ I | • Para seleccionar los MAR antes de su dispensación a las unidades | 2,49 ± 4,68 | 16 | 15,6 | 76,7 | 20,0 | 3,3 |
| 11c/ I | • Cuando se reponen los sistemas automatizados de dispensación | 3,73 ± 6,26 | 16 | 23,3 | 53,3 | 8,9 | 13,3 |
| 11d/ I | • Antes de la administración para identificar al paciente y la medicación y dosis | 4,34 ± 5,30 | 16 | 21,7 | 60,0 | 36,7 | 3,3 |
MAR: medicamentos de alto riesgo; IM: intramuscular; IV: intravenoso; PE: prescripción electrónica; SC: subcutáneo.
continuación
| Ítem /apartado | Descripción abreviada del ítem | Puntuación | Valor máximo posible | % sobre el valor máximo | % de respuestas | ||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| A + B | C + D | E | |||||
| 80/ IV | Las plumas de insulina se etiquetan con un código de barras específico del paciente y del medicamento, y este se escanea antes de la administración | 0,15 ± 1,33 | 16 | 0,91 | 98,9 | 1,1 | 0 |
| 12/ I | El registro electrónico de administración está a pie de cama y se usa para comprobar y registrar la administración | 4,90 ± 4,84 | 12 | 40,9 | 45,6 | 35,6 | 18,9 |
| 13/ I | Se usan bombas inteligentes con SRED para administrar los MAR | 6,78 ± 15,54 | 16 | 42,4 | 40,0 | 54,4 | 5,6 |
| 71/ IV | Se utilizan bombas de infusión inteligentes con SRED para administrar las infusiones IV de insulina | 6,10 ± 6,60 | 16 | 38,1 | 52,2 | 30,0 | 17,8 |
| 14/ I | Las bombas inteligentes están integradas con el sistema de PE y se programan directamente al prescribir | 3,15 ± 4,52 | 16 | 19,7 | 78,9 | 20,0 | 1,1 |
| Incorporación del farmacéutico | |||||||
| 29/ I | Los farmacéuticos trabajan con regularidad en unidades que utilizan MAR, desempeñando actividades clínicas | 7,51 ± 4,88 | 16 | 47,0 | 27,8 | 68,9 | 3,3 |
| Preparación de MAR parenterales en el SF | |||||||
| 30/ I | El SF prepara las soluciones IV estandarizadas de MAR | 3,46 ± 3,05 | 12 | 28,9 | 38,9 | 56,7 | 4,4 |
| 56/ III | Se adquieren soluciones IV diluidas de potasio comerciales y se preparan en el SF aquellas no disponibles comercialmente que sean necesarias | 3,73 ± 3,68 | 10 | 37,3 | 41,1 | 45,6 | 13,3 |
| 57/ III | Se preparan las infusiones IV concentradas de potasio de pequeño volumen | 0,87 ± 2,40 | 10 | 8,7 | 87,8 | 8,9 | 3,3 |
| Continuidad asistencial | |||||||
| 36c/ I | Se efectúa la conciliación de la medicación en pacientes con MAR al alta hospitalaria | 5,56 ± 5,25 | 16 | 34,8 | 23,3 | 56,7 | 20,0 |
MAR: medicamentos de alto riesgo; PE: prescripción electrónica; SF: servicio de farmacia; SRED: software de reducción de errores de dosis.
Finalmente, las prácticas relacionadas con la formación y la evaluación periódica de la competencia de los profesionales mostraron igualmente niveles bajos de implantación (tabla 5). En particular, el uso de técnicas de simulación en los programas formativos presentó un valor del 8,9%, y la realización de formación general sobre medicamentos de alto riesgo, del 20,7%. En el caso de la formación específica sobre el manejo de anticoagulantes y opioides, los valores oscilaron entre el 26,2 y el 30,5%. Solo la exigencia de formación específica y la evaluación de la capacitación de los profesionales que preparan o administran antineoplásicos superaron ligeramente el 50% (50,7%).
Ítems de evaluación referentes a formación y evaluación de la competencia de los profesionales en el conjunto de hospitales (n = 82)
| Ítem /apartado | Descripción abreviada del ítem | Puntuación | Valor máximo posible | % sobre el valor máximo | % de respuestas | ||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| A + B | C + D | E | |||||
| 34/ I | Se usan técnicas prácticas, como el aprendizaje con simulación, para formar sobre el manejo de MAR y la respuesta rápida ante eventos adversos | 0,54 ± 1,09 | 6 | 8,9 | 80,0 | 20,0 | 0 |
| 35/ I | Los profesionales reciben periódicamente formación sobre errores relacionados con MAR y estrategias para minimizarlos | 1,24 ± 1,62 | 6 | 20,7 | 55,6 | 40,0 | 4,4 |
| 120/ VI | El centro exige que los profesionales que preparan o administran la terapia antineoplásica tengan formación específica y evalúa su capacitación antes de que lleven a cabo su actividad | 3,04 ± 2,47 | 6 | 50,7 | 35,6 | 35,6 | 28,9 |
| 149/ VII | Los profesionales que manejan anticoagulantes reciben sesiones o cursos sobre indicaciones, dosificación, interacciones, efectos adversos, importancia de conciliar los tratamientos y de educar a los pacientes y cuidadores, etc. | 1,73 ± 1,69 | 6 | 28,9 | 40,0 | 55,6 | 4,4 |
| 182/ VIII | Los profesionales que atienden a los pacientes en tratamiento con opioides reciben periódicamente sesiones informativas o cursos sobre: | ||||||
| 182a/ VIII | - Definición y diferencias en el manejo de pacientes sin tratamiento previo con opioides, tolerantes a opioides y de alto riesgo | 0,52 ± 0,59 | 2 | 26,2 | 52,2 | 42,2 | 5,6 |
| 182b/ VIII | - Conversiones de opioides y uso de las herramientas del centro | 0,55 ± 0,59 | 2 | 27,4 | 50,0 | 44,4 | 5,6 |
| 182c/ VIII | - Dosis iniciales apropiadas y el peligro de una rápida escalada de dosis | 0,57 ± 0,59 | 2 | 28,7 | 48,9 | 45,6 | 5,6 |
| 182d/ VIII | - Riesgos de iniciar parches transdérmicos de fentanilo en pacientes sin tratamiento previo con opioides | 0,51 ± 0,59 | 2 | 25,6 | 54,4 | 40,0 | 5,6 |
| 182e/ VIII | - Requisitos de seguimiento clínico y tecnológico | 0,55 ± 0,59 | 2 | 27,4 | 50,0 | 44,4 | 5,6 |
| 182f/ VIII | - La sedación como primer signo de depresión respiratoria | 0,61 ± 0,60 | 2 | 30,5 | 44,4 | 48,9 | 6,7 |
MAR: medicamentos de alto riesgo.
El presente estudio proporciona una visión global del grado de implantación de las prácticas seguras asociadas con el uso de los medicamentos de alto riesgo en los hospitales españoles. Se trata del primer análisis nacional centrado específicamente en este grupo de medicamentos, que aporta información detallada sobre el nivel real de desarrollo y aplicación en la práctica hospitalaria de las medidas de seguridad recomendadas por organismos e instituciones internacionales.
Los resultados muestran un nivel de implantación global moderado (52,7%), con una elevada variabilidad entre hospitales, lo que indica un desarrollo desigual en el abordaje de los programas de seguridad para medicamentos de alto riesgo. Esta heterogeneidad, descrita también en estudios previos sobre la implantación de prácticas seguras en hospitales, unidades de críticos y servicios de urgencias12–14, refuerza la necesidad de impulsar proyectos colaborativos que faciliten el intercambio de experiencias y favorezcan la difusión de las buenas prácticas, en línea con los objetivos de la Estrategia Nacional de Seguridad del Paciente del SNS 2025–20356.
El bajo grado de implantación observado en el apartado de prácticas generales (41,9%) evidencia un amplio margen de mejora en aspectos estructurales básicos que deberían constituir los estándares mínimos de seguridad exigibles en los centros sanitarios y refleja las dificultades para trasladar las recomendaciones a la práctica clínica real.
En el análisis por grupos terapéuticos, se observaron diferencias importantes. Los antineoplásicos alcanzaron el grado de implantación más elevado (80,5%), probablemente debido a la existencia, desde hace décadas, de procedimientos normalizados de trabajo y normativas de protección laboral que han contribuido a una mayor percepción del riesgo, tanto por parte de los profesionales como de las organizaciones. También se observó una implantación moderada de las prácticas relacionadas con los bloqueantes neuromusculares, lo que podría estar asociado con la gravedad de los eventos adversos que pueden producir y a la difusión de alertas y recomendaciones de seguridad15,16.
Por el contrario, los opioides y, especialmente, el potasio intravenoso y el metotrexato para uso no oncológico mostraron niveles de implantación inferiores. Este resultado es especialmente llamativo en el caso del potasio y el metotrexato, ya que ambos han sido objeto de múltiples recomendaciones y programas de seguridad promovidos por organismos nacionales e internacionales17,18. En el caso del potasio, persisten dificultades para retirar los viales o ampollas concentradas de las unidades, debido a la limitada disponibilidad comercial de presentaciones de potasio listas para administrar y a la falta de preparación en los servicios de farmacia de las soluciones no disponibles. Sería deseable impulsar la producción de soluciones diluidas de potasio y promover el desarrollo de unidades centralizadas de mezclas intravenosas en los servicios de farmacia. En cuanto al metotrexato, la escasa implantación de alertas en los sistemas de prescripción electrónica pone de manifiesto carencias en la integración de herramientas de ayuda a la decisión clínica.
Las prácticas más implantadas fueron las relacionadas con el almacenamiento (excepto el potasio), la estandarización y la expresión de dosis, así como con el seguimiento clínico de los tratamientos. Este hecho puede explicarse porque se trata de medidas bien conocidas y relativamente sencillas de implementar. Por el contrario, numerosas prácticas basadas en intervenciones de alta efectividad, especialmente aquellas relacionadas con la automatización y la informatización, mostraron una implantación claramente insuficiente y muy heterogénea entre centros. Entre ellas, destacan la integración de alertas clínicas, la verificación mediante código de barras y la utilización de bombas inteligentes, consideradas intervenciones de alta efectividad para la prevención de errores de medicación19–21. Esta brecha tecnológica indica que la seguridad continúa apoyándose en gran parte en medidas de baja efectividad, dependientes de la actuación individual de los profesionales, lo que reduce la capacidad del sistema para prevenir errores de forma efectiva. En este contexto, resulta prioritario impulsar una digitalización segura y homogénea que permita disponer de barreras efectivas en todo el circuito del medicamento, lo que requiere una apuesta decidida por invertir en seguridad y proporcionar los recursos tecnológicos y humanos necesarios.
Se observaron también valores bajos en otras prácticas efectivas, como la incorporación del farmacéutico a las unidades asistenciales, la preparación centralizada de soluciones intravenosas de medicamentos de alto riesgo en el servicio de farmacia y la conciliación de la medicación al alta hospitalaria, que continúan siendo retos pendientes en muchos centros. Estos resultados son coherentes con estudios previos realizados en hospitales españoles12–14, en los que se ha encontrado una implantación limitada de estas prácticas, pese a su eficacia en la reducción de errores de medicación22–26.
Por otra parte, las prácticas relacionadas con la formación y la evaluación de la competencia de los profesionales se situaron entre las menos desarrolladas, en consonancia con estudios previos12–14. La ausencia de programas formativos específicos sobre medicamentos de alto riesgo limita la efectividad de otras medidas y contribuye a la variabilidad observada en la práctica clínica. A este respecto, la formación es un componente esencial de la seguridad del paciente y debería ocupar un lugar prioritario en los programas de uso seguro de los medicamentos, en línea con las recomendaciones del tercer reto: Medicación sin daño2.
Este estudio presenta varias limitaciones. En primer lugar, el diseño basado en autoevaluación puede introducir variabilidad en la interpretación de los ítems y en la valoración de su grado de implantación. En segundo lugar, la participación voluntaria puede haber favorecido la inclusión de centros con mayor sensibilidad hacia la seguridad del paciente, lo que podría sobreestimar los resultados. Por último, la falta de representatividad completa limita la generalización de los resultados, si bien participaron el 16,4% de los hospitales públicos del SNS27, porcentaje que consideramos proporciona una base relevante para interpretar el grado de implantación de las prácticas seguras.
En conclusión, la implantación de prácticas seguras en el uso de medicamentos de alto riesgo en los hospitales españoles es moderada y heterogénea, con importantes diferencias entre centros, medicamentos y procesos. Estos resultados constituyen una referencia útil tanto a nivel nacional como local para orientar estrategias de mejora y evaluar el impacto de futuras intervenciones. Avanzar hacia un sistema más seguro requiere liderazgo institucional, inversión en tecnología, desarrollo de programas de gestión de riesgos específicos para estos medicamentos integrados en los planes estratégicos de los hospitales, así como la formación, la participación activa de los profesionales y la retroalimentación continua de los resultados.
Aportación a la literatura científicaEste estudio proporciona la primera evaluación a nivel nacional del grado de implantación de prácticas seguras específicas para medicamentos de alto riesgo en hospitales españoles. Los resultados muestran una implantación moderada y heterogénea, con déficits importantes en prácticas de alta efectividad, especialmente referentes a la implantación de tecnologías, la incorporación del farmacéutico en unidades asistenciales, la preparación en farmacia de soluciones intravenosas estandarizadas y la conciliación al alta. Esta información constituye una referencia clave para priorizar intervenciones y orientar estrategias dirigidas a mejorar la seguridad del uso de estos medicamentos.
Responsabilidades éticasLos autores declaran que el artículo enviado no contiene ningún tipo de dato de pacientes.
FinanciaciónEste estudio ha sido financiado por el Ministerio de Sanidad a través de un Convenio con el Instituto para el Uso Seguro de los Medicamentos.
Autoría y colaboradoresEl trabajo fue coordinado por María José Otero, Nuria Prieto-Santos, Rita Martín Muñoz y Rebeca Padilla Peinado. En la difusión del estudio y en el seguimiento de la recogida de información participaron todos los autores. El análisis y la interpretación preliminar de los datos fue realizado por María José Otero, Nuria Prieto-Santos, Rita Martín Muñoz y Rebeca Padilla Peinado. Todos los autores revisaron el manuscrito y aprobaron la versión final del mismo para su publicación. María José Otero: conceptos, diseño, definición del contenido intelectual, búsqueda de literatura, obtención de datos, análisis de datos, preparación del manuscrito, revisión del manuscrito, garante. Nuria Prieto-Santos: conceptos, diseño, definición del contenido intelectual, obtención de datos, análisis de datos, revisión del manuscrito, garante. Rita Martín Muñoz: conceptos, diseño, definición del contenido intelectual, búsqueda de literatura, obtención de datos, análisis de datos, preparación del manuscrito, revisión del manuscrito, garante. Rebeca Padilla Peinado: conceptos, diseño, definición del contenido intelectual, obtención de datos, análisis de datos, revisión del manuscrito, garante. José Manuel Caro-Teller, Rocío Montiel Villalonga, Mónica Climente Martí, Monike de Miguel Cascón, Laura Doménech Moral, Judit García Aparicio, Ana Herranz Alonso, Montserrat Pérez Encinas: conceptos, obtención de datos, revisión del manuscrito, garante.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
AgradecimientosAgradecemos a todos los profesionales de los hospitales que han participado en este estudio su contribución a la realización del mismo, a los referentes de calidad de las comunidades autónomas su respaldo y fomento a la participación de los hospitales y a la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria su apoyo constante y su cooperación en la difusión del cuestionario y del estudio.
Relación de hospitales participantes y coordinadores en cada hospitalAndalucía: M. A. Castro Vida, J. Canto Mangana, M. Aznar García (Hospital de Poniente, El Ejido, Almería); I. Marín Ariza, M. García Otero, M. Arciniega Liñayo (Hospital Punta de Europa, Algeciras, Cádiz); E. Sánchez Gómez, E. Rodríguez Molins, E. Santos Fernández (Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez, Huelva); M.A. Mora Mora, M.P. Higueras Hueso (Hospital San Agustín, Linares, Jaén); B. Tortajada (Hospital Universitario Regional de Málaga); M.E. Pendón Nieto, J. Merino Vega, C. Galán Retamal (Hospital de La Axarquia, Vélez-Málaga, Málaga); M. Ladrón de Guevara, E. Varela Rubio, I. Alonso Araujo (Hospital Universitario Virgen del Rocío, Sevilla). Aragón: P. Olier Martínez, A. López Pérez, C. Vicente Iturbe (Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza); M. Gimeno Gracia (Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza). Asturias: I. Zapico García, N. Ron Martínez, N. González Sánchez (Hospital Universitario San Agustín, Avilés, Asturias); M.A. Gayoso Rodríguez, R. Gómez Coto, S. Jermin (Hospital Valle del Nalón, Langreo, Asturias). Baleares: M. Prats Riera (Hospital Can Misses, Eivissa, Illes Balears); M. Vilanova Bolto (Hospital Son Llatzer, Palma, Illes Balears); N. Galán Ramos, N. Casanovas Biosca, A. Escrivá Torralva (Hospital Universitari Son Espases, Palma, Illes Balears). Castilla y León: F.A. Félix González, L. Álvarez Cardoso (Hospital Santiago Apóstol, Miranda de Ebro, Burgos); J.J. Ortiz de Urbina González, I. Álvarez Fernández (Complejo Asistencial Universitario de León); B. de la Nogal Fernández, A. González Cea, M. Rodríguez María (Hospital El Bierzo, Ponferrada, León); L. Moralejo Alonso, L. Rodríguez Marcos, M.E. Sánchez Barrado (Complejo Asistencial Universitario de Salamanca); M. Moya de la Calle, N. Redondo Pérez, L. del Río Solá (Hospital Clínico Universitario de Valladolid); M. Ubeira Iglesias, E. García García, S. Tejero Encinas (Complejo Asistencial Universitario de Burgos); M.E. Fernández García, E. Jiménez Callejo (Complejo Asistencial de Soria). Cataluña: L. laguna Mármol, A. Pocino Campayo, M. Álvarez Martins (Hospital Universitari Germans Trias I Pujol, Badalona, Barcelona); E. Fernández de Gamarra Martínez (Hospital de La Santa Creu I Sant Pau, Barcelona); J. Fierro Banzo, A. Ayestarán Altuna (Hospital de Barcelona, Barcelona); L. Doménech Moral, E. Vallvé Alcon, X. Nuvials Casals (Hospital Universitari Vall D'Hebron, Barcelona); E. Òdena Estradé, J. Rodríguez Codina, X. Isern Domingo (Hospital Comarcal de Sant Bernabé, Berga, Barcelona); E. Leiva Badosa, M. Colls González, P. Cleries Rovira (Hospital Universitari de Bellvitge, L'Hospitalet de Llobregat, Barcelona); M. Estelrich Rossi, Y. Campos Baeta, S. Perarnau Pauner (Fundacio Hospital Sant Joan de Deu, Martorell, Barcelona); M. Torres Gaspar (Hospital de Mataró, Barcelona); J. Baldris Catafau, M. Sanmartín Suñer (Hospital Universitari General de Catalunya, Sant Cugat del Vallès, Barcelona); A. de P. Boix Montañes, M. Maroto Hernando, L. Bosch Navarro (Fundacio Hospital de L'Esperit Sant, Santa Coloma de Gramenet, Barcelona); S. Serdà Sánchez, I. Jiménez Lozano, A.M. Soler Amaya (Hospital Comarcal de L'Alt Penedes, Vilafranca del Penedès, Barcelona); E.M. Martínez Bernabé, N. Gálvez Álvarez, E. García Muñoz (Corporació de Salut del Maresme i la Selva, Calella/Blanes, Girona); M. Ibàñez Vidal, L. Congost Devesa, F. Bossacoma Busquets (Hospital de Figueres- Fundació Salut Empordà, Figueres, Girona); A. Pérez Plasencia, C. Toro Blanch, P. Criado Ceada (Hospital Universitari de Girona Dr. Josep Trueta, Girona); E. Flotats i Vidal (Hospital de Cerdanya, Puigcerdà, Girona); M.D. Malla Canet, V. Carmona Ribot, I. Figueras Desplans (Hospital Santa Caterina-Ias, Salt, Girona); I. Molins Giribet, I. Tomàs Jansat (Hospital Santa María, Lleida); M. Martínez Sogues, M.B. Balsera Garrido, I. Mangues Bafalluy (Hospital Universitari Arnau de Vilanova de Lleida); R.M. Pérez Capellades, F.I. Torres Bondia, E. Salvador Milian (Hospital Comarcal del Pallars, Tremp, Lleida); E. Gil Máñez, R. Recha Sancho, Y. Llauradó Llauradó (Hospital Comarcal Mora D'Ebre, Móra d'Ebre, Tarragona). Extremadura: M.J. Estepa Alonso, I. Alejandro Corral, M.S. Campal Donaire (Hospital Universitario de Badajoz); M. Murillo Izquierdo, I. Alejandro Corral, M.S. Campal Donaire (Hospital Perpetuo Socorro, Badajoz); I. Alejandro Corral, M.S. Campal Donaire (Hospital Materno-Infantil, Badajoz); J.M. Ruso Benavente, F.E. Apolo Carvajal, M. del M. Carrascal Subirán (Hospital General de Llerena, Badajoz); C. Rodríguez Tapia, A.C. García Cordero (Hospital Don Benito-Villanueva de La Serena, Don Benito, Badajoz); J.M. Ruso Benavente, F.E. Apolo Carvajal, A. Tiburcio Domínguez (Hospital de Zafra, Badajoz); M.C. Sánchez Martín, L. C. Fernández Lisón, N.K. García Montero (Complejo Hospitalario Universitario de Cáceres); J.A. Sánchez García, R.M. Recuero Alonso, J.A. Parro Tobajas(Hospital Ciudad de Coria, Cáceres). Galicia:S. San Martín Álvarez, R. González González, N. Martínez López de Castro (Hospital Álvaro Cunqueiro-Complexo Hospitalario Universitario de Vigo, Vigo, Pontevedra). Madrid: I.M. Sánchez Navarro, M.C. Pintado Delgado, G. Baldominos Utrilla (Hospital Universitario Príncipe de Asturias, Alcalá de Henares, Madrid); J.J. Martínez Simón, S.F. Lorenzo Martínez, C.R. Molina Mendoza (Hospital Universitario Fundación Alcorcón, Alcorcón, Madrid); I. Salvador Llana, R. González Ferrer, J.F. González Torralba (Hospital Universitario del Tajo, Aranjuez, Madrid); V. Guillén Cortijo, S. Quevedo Teruel, D. Suárez del Olmo (Hospital Universitario Severo Ochoa, Leganés, Madrid); E. Delgado Silveira, C. Pérez Menéndez Conde (Hospital Universitario Ramón y Cajal, Madrid); M. Hernández Segurado (Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Madrid); J.M. Caro Teller, M.C. Martín Delgado, D. Quintana Estelles (Hospital Universitario 12 de Octubre, Madrid); S. Manrique Rodríguez, M.E. Durán García (Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Madrid); M.J. Fuentes de Frutos, C. Salinero Alonso, R. Piñero Panadero (Hospital Universitario La Zarzuela, Madrid); V. Saavedra Quirós, M.I. Barcia Martín, L. Martín Prieto (Hospital Universitario El Escorial, San Lorenzo de El Escorial, Madrid). Murcia: A. Lázaro Cebas (Hospital General Universitario Santa Lucia, Cartagena, Murcia); C. García Motos, J. León Villar, J. Alcaraz Martínez (Hospital General Universitario Morales Meseguer, Murcia); B. Garrido Corro, J.J. López-Picazo Ferrer, D. Beteta Fernández (Hospital Clínico Universitario Virgen de La Arrixaca, Murcia). Navarra: N. Alzueta Istúriz (Hospital Reina Sofía, Tudela, Navarra). País Vasco: P. Lara Marcos, M. Logroño Ejea, J.J. Jaras Bartolomé (Hospital Universitario Araba, Vitoria-Gasteiz, Álava); O. Ibarrondo Olagüenaga (Hospital de Alto Deba, Arrasate/Mondragón, Guipúzcoa); J. Calzada Barrena (Hospital de Zumarraga, Guipúzcoa); B. Corcóstegui Santiago, O. Mora Atorrasagasti, I. Palacios Zabalza (Hospital Universitario de Galdakao-Usansolo, Vizcaya); M.R. García Díez, A.M. de Juan Arroyo (Hospital Alfredo Espinosa, Urduliz, Vizcaya); M. Palacios Filardo, G. Lizeaga Cundin (Hospital Universitario de Donostia, Guipúzcoa); J. Bilbao Aguirregomezcorta, A. Revuelta Amallo, V. Martín González (Hospital San Eloy, Barakaldo, Vizcaya); M. de Miguel Cascón (Hospital Universitario Cruces, Barakaldo, Vizcaya); B. Balzola Regout, T.A. Rodríguez Delgado, M.E. Cabezuelo Henares (Hospital Universitario de Basurto, Bilbao, Vizcaya). Valenciana, Comunidad: B. Seguí Llinares, L. Pascual Ramírez, N. García del Busto (Hospital Virgen de Los Lirios, Alcoy, Alicante); C. Matoses Chirivella, A. C. Murcia López (Hospital General Universitario de Elche, Alicante); J. Fernández de Maya, A. Jover Botella (Hospital Universitario Vinalopo, Elche, Alicante); M.D. Bellés Medall, R.M. Larrea González, M.D. Bernat Adell (Hospital General Universitario de Castellón); I.Blasco Queral, L. Fernández Barrientos, S. Mollà Cantavella (Hospital Comarcal de Vinaròs, Castellón); A.l Pelufo Pellicer (Hospital Universitario de La Ribera, Alzira, Valencia); P. Lacruz Gimeno, M. Prieto Castello (Hospital de Manises, Valencia); M. Climente Martí, M. Sáez Belló, D. Castelló García (Hospital Universitario Dr. Peset Aleixandre, Valencia); M. Martín Cerezuela, M.J. Fernández Megía (Hospital Universitario y Politécnico La Fe, Valencia).
Responsabilidad y cesión de derechosTodos los autores aceptamos la responsabilidad definida por el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas.
Los autores cedemos, en el supuesto de publicación, de forma exclusiva los derechos de reproducción, distribución, traducción y comunicación pública (por cualquier medio o soporte sonoro, audiovisual o electrónico) del artículo a Farmacia Hospitalaria.
Declaración de contribución de autoría CRediTMaría José Otero: Writing – review & editing, Writing – original draft, Validation, Supervision, Project administration, Methodology, Formal analysis, Conceptualization. Nuria Prieto-Santos: Writing – review & editing, Writing – original draft, Supervision, Resources, Formal analysis, Conceptualization. Rita Martín Muñoz: Writing – review & editing, Writing – original draft, Methodology, Formal analysis, Conceptualization. Rebeca Padilla Peinado: Writing – original draft, Supervision, Formal analysis, Conceptualization. José Manuel Caro-Teller: Writing – original draft, Validation, Investigation, Formal analysis. Rocío Montiel Villalonga: Writing – original draft, Validation, Investigation, Formal analysis. Mónica Climente Martí: Writing – original draft, Validation, Investigation, Formal analysis. Monike de Miguel Cascón: Writing – original draft, Validation, Investigation, Formal analysis. Laura Doménech Moral: Writing – original draft, Validation, Investigation, Formal analysis. Judit García Aparicio: Writing – original draft, Validation, Investigation, Formal analysis. Ana Herranz Alonso: Writing – original draft, Validation, Investigation, Formal analysis. Montserrat Pérez Encinas: Writing – original draft, Validation, Investigation, Formal analysis.










