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Disponible online el 29 de septiembre de 2026

Inhibidores de los puntos de control inmune frente a quimioterapia en la COVID-19 en pacientes con cáncer

Immune checkpoint inhibitors versus chemotherapy in COVID-19 among cancer patients
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Maria Susana Fortes Gonzaleza,c,
Autor para correspondencia
maria.susana.fortes.gonzalez@sergas.es

Autor para correspondencia.
, Leticia Herrero Pocha,c, Silvia Vazquez Blancob, Nerea Garcia Belosob, Iria Sanjuan Casanovaa, Elena Cerdeira Regueiraa, Susana Castro Luacesa,c, Carla Fernandez Oliveiraa,c, Antonio Perez Landeiroa,c, Noemi Martinez-Lopez de Castroa,c
a Servicio de Farmacia, Complejo Hospitalario Universitario de Vigo, Vigo, España
b Servicio de Farmacia, Hospital Povisa, Vigo, España
c Grupo de Investigación Innovación en Farmacia Clínica (i-FARMA-Vigo), Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (IIS Galicia Sur) SERGAS-UVIGO, Vigo, España
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Figuras (2)
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f0010
Tablas (4)
Tabla 1. Características basales de la población
Tablas
Tabla 2. Características diferenciales de la población infectada
Tablas
Tabla 3. Clínica asociada con la infección por SARS-CoV-2
Tablas
Tabla 4. Gravedad de los síntomas de infección por SARS-CoV-2
Tablas
Material adicional (1)
Resumen
Objetivo

el impacto de la inmunoterapia sobre la infección por SARS-CoV-2 en pacientes con cáncer no está claramente establecido. El objetivo del estudio fue comparar la incidencia y gravedad de COVID-19 en pacientes tratados con inhibidores de los puntos de control inmune (ICI) frente a quimioterapia (QT).

Método

estudio retrospectivo en pacientes adultos con tumores sólidos tratados con ≥1 ciclo de ICI o QT durante la pandemia. Se excluyeron neoplasias hematológicas, enfermedades autoinmunes concomitantes, tratamiento simultáneo con ICI + QT. La variable principal fue la tasa de infección por COVID-19 (PCR o test de antígenos) en función del tipo de tratamiento recibido. Como objetivos secundarios se determinó la gravedad de la infección según criterios de la SEIMC y factores asociados a la incidencia de COVID-19. Las diferencias entre grupos fueron analizadas mediante chi-cuadrado o test de Fisher para variables categóricas. Se realizó un análisis de regresión logística binaria para evaluar factores relacionados con la incidencia.

Resultados

se incluyeron 235 pacientes tratados con ICI (n = 75) o QT (n = 160). La mediana de edad fue de 64 años y el 68,9% eran hombres. La mayoría presentaba tumores de pulmón y enfermedad metastásica con buen estado funcional. La incidencia global de COVID-19 fue del 8,1% (12% ICI vs. 6,3% QT; test χ2, p = 0,132). No hubo diferencias significativas en la gravedad (33,3% para ICI vs. 66,7% para QT; test de Fisher, p = 0,370) ni en la mortalidad (0 fallecidos con ICI vs. 3 con QT; test de Fisher, p = 0,211). La vacunación se asoció con menor riesgo (OR 0,2; p = 0,003), al contrario que el número de comorbilidades (OR 1,6; p = 0,016). No se encontró relación entre la duración del tratamiento con ICI y la incidencia de COVID-19 (<3 meses [11,1%] vs. 3–9 meses [22,2%] vs. >9 meses [66,7%]; test χ2, p = 0,103).

Conclusiones

la inmunoterapia no se asoció con mayor riesgo ni gravedad de COVID-19 en comparación con la QT. La vacunación mostró un efecto protector significativo, mientras que cada comorbilidad adicional incrementó el riesgo un 60%. Estos resultados deben interpretarse con cautela debido al limitado número de casos de COVID-19 registrados.

Palabras clave:
Inmunoterapia
Inhibidores de los puntos de control inmune
COVID-19
Cáncer
Abstract
Objective

The impact of immune checkpoint inhibitors (ICIs) on SARS-CoV-2 infection in cancer patients remains unclear. The aim of the study was to compare the incidence and severity of COVID-19 in patients treated with ICIs versus chemotherapy (CT).

Methods

Retrospective study in adult patients with solid tumors who received at least one cycle of ICI or CT during the pandemic. Patients with hematologic malignancies, concomitant autoimmune diseases, or receiving combined ICI + CT were excluded. The primary endpoint was COVID-19 infection rate (PCR or antigen test) according to the type of treatment received. Secondary endpoints included infection severity according to SEIMC criteria. Differences between groups were analyzed using the chi-square test or Fisher's test for categorical variables. Associated factors were assessed using logistic regression.

Results

A total of 235 patients treated with ICI (n = 75) or CT (n = 160) were included. The median age was 64 years and 68.9% were men. Most patients had lung cancer and metastatic disease with good performance status. The overall incidence of COVID-19 was 8.1% (12% ICI vs 6.3% CT, χ2 test, p = 0.132). No significant differences were found in infection severity (33.3% ICI vs 66.7% CT, Fisher's test p = 0.370) or mortality (0 deaths ICI vs 3 CT, Fisher's test p = 0.211). Vaccination was associated with a lower risk of infection (OR 0.2, p = 0.003). On the contrary, comorbidity acts as a risk factor (OR 1.6, p = 0.016). No association was found between the duration of ICI treatment and COVID-19 incidence (<3 months [11.1%] vs 3–9 months [22.2%] vs >9 months [66.7%]; χ2 test, p = 0.103).

Conclusions

Immunotherapy was not associated with a higher risk or greater severity of COVID-19 compared to chemotherapy. Vaccination showed a significant protective effect, whereas each additional comorbidity increased the risk of infection by 60%. These findings should be interpreted with caution given the limited number of COVID-19 events.

Keywords:
Immunotherapy
Immune checkpoint inhibitors
COVID-19
Neoplasms
Texto completo
Introducción

En diciembre de 2019 se identificó un nuevo coronavirus, SARS-CoV-2, como causante de neumonía en un grupo de pacientes en Wuhan, China1. La rápida propagación mundial del virus llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar oficialmente la situación de pandemia el 11 de marzo de 2020. Desde entonces, se han notificado más de 779 millones de casos en el mundo2. En España, el último informe de situación publicado durante la crisis sanitaria informaba de 13.914.811 casos y 121.760 muertes3.

Los pacientes oncológicos constituyen un grupo especialmente vulnerable a la infección por la inmunosupresión asociada con la enfermedad, relacionada con una baja respuesta a la vacunación y una mayor persistencia del virus4. Por otro lado, también presentan un mayor riesgo de exposición, debido a la alta frecuencia de contactos con el medio hospitalario para asistir a consultas médicas, recibir tratamiento o realizar pruebas5.

La quimioterapia (QT) citotóxica se asocia con efectos secundarios como neutropenia y alteración de las barreras mucosas, que aumentan la susceptibilidad a infecciones6. Por el contrario, la inmunoterapia con inhibidores de los puntos de control inmune (ICI) potencia la acción del sistema inmune contra el tumor7. Los puntos de control inmune son mecanismos para regular la respuesta inmune en diferentes etapas, que evitan una respuesta inmunológica excesiva y garantizan la autotolerancia7. Al bloquearlos, se puede amplificar la respuesta de los linfocitos T. En este contexto se dispone de antagonistas frente al antígeno 4 asociado con el linfocito T citotóxico (CTLA-4) y frente al receptor de muerte programada-1 (PD-1) y su ligando (PD-L1)8.

El impacto del tratamiento con ICI sobre la susceptibilidad y la gravedad de la COVID-19 en pacientes oncológicos no ha sido completamente determinado. Desde un punto de vista teórico, los ICI podrían favorecer la respuesta antiviral del sistema inmune, actuando como factor protector contra la COVID-199,10. De hecho, se ha descrito un aumento de la expresión de PD-L1 en infecciones virales, como la COVID-1911. Por el contrario, también se ha sugerido que la activación excesiva del sistema inmune podría desencadenar una respuesta inflamatoria exagerada y aumentar la gravedad de la infección10,11.

Diversos estudios observacionales y metaanálisis han evaluado la relación entre ICI y COVID-19 en pacientes oncológicos. Algunos trabajos sugieren un posible efecto protector, mientras que otros no encuentran diferencias significativas en la incidencia o gravedad de la infección en comparación con QT5,6,12–17. Sin embargo, la mayoría de la evidencia disponible procede de estudios retrospectivos con periodos de seguimiento cortos y en distintos contextos epidemiológicos, lo que limita la comparabilidad de los resultados. En este contexto, no se dispone de datos recientes en vida real con seguimientos prolongados, ya que el escenario ha cambiado en los últimos años con la introducción de la vacunación, la aparición de nuevas variantes y los cambios en el diagnóstico y tratamiento de la infección.

Para resolver la hipótesis de que podrían existir diferencias en la incidencia y gravedad de la COVID-19 en función del tipo de antineoplásico empleado, se planteó este estudio, cuyo objetivo principal fue determinar si los pacientes oncológicos tratados con ICI presentan una menor tasa de infección por SARS-CoV-2 que aquellos tratados con QT. Los objetivos secundarios consistieron en evaluar la gravedad de la infección y los factores de riesgo.

MétodosDiseño y población de estudio

Estudio observacional retrospectivo de una cohorte de pacientes en un hospital de tercer nivel. La población de referencia fue la de los pacientes oncológicos tratados con ICI o QT durante la pandemia (en el periodo comprendido entre el 14 de marzo de 2020 y el 09 de mayo de 2021) para concentrar el mayor número de casos posible. El seguimiento se extendió hasta el fallecimiento, la pérdida de seguimiento o la fecha de fin del estudio. Los datos fueron censurados en la fecha de corte del 10 de julio de 2025. Los criterios de inclusión fueron: ser adulto (≥18 años), presentar cáncer de pulmón, renal, de vejiga, de cabeza y cuello o melanoma, y haber recibido al menos un ciclo de tratamiento con ICI o QT durante la pandemia. Se excluyeron los pacientes con neoplasias hematológicas, enfermedades autoinmunes concomitantes o tratamiento simultáneo con ICI + QT (inmunoquimioterapia).

Los pacientes elegibles se dividieron en 2 grupos según el tipo de tratamiento oncológico recibido: ICI o QT. La asignación se realizó según el tratamiento recibido en el momento del diagnóstico de la infección por SARS-CoV-2. Dado que los pacientes sin infección no disponían de una fecha índice equivalente, fueron asignados al brazo de tratamiento en el que permanecieron durante más tiempo, al considerarse que este representaba la exposición predominante al tratamiento antineoplásico. Este criterio se adoptó porque los pacientes oncológicos pueden atravesar diferentes líneas de tratamiento a medida que progresa la enfermedad.

Teniendo en cuenta que en nuestra área sanitaria, en 2020, recibieron antineoplásicos intravenosos 2.265 pacientes, que en España el 26% de los tumores correspondieron a cáncer de pulmón, vejiga, riñón, cabeza y cuello, o melanoma18, que aproximadamente el 63–67% de los pacientes con cáncer requiere tratamiento con QT19, y que en un estudio no se encontraron diferencias en la incidencia de COVID-19 con ICI (32,7%) y QT (26%),12 se estimó un tamaño muestral (material suplementario) de 195 pacientes para poder detectar diferencias con un nivel de confianza del 95% y una precisión del 5% para una población diana de 394 pacientes.

Evaluaciones y variables de resultado

Se recogieron variables demográficas (edad, sexo), clínicas (ECOG, hábito tabáquico, comorbilidades, tratamiento concomitante con corticoides, estado de vacunación, recuentos basales de linfocitos y neutrófilos), del tumor (localización, estadio, línea de tratamiento, duración y respuesta al tratamiento) y relacionadas con la COVID-19 (diagnóstico, sintomatología, manejo y desenlace). Se consideraron adecuadamente vacunados aquellos pacientes que habían recibido la pauta completa (≥3 dosis). Las fuentes de datos fueron la historia clínica electrónica y el programa de validación de terapia antineoplásica (Silicon Hospital de día).

El objetivo principal del estudio fue la tasa de infección por SARS-CoV-2, definida como el número de casos confirmados de COVID-19 multiplicado por 100 y dividido por el número total de personas en la población. El diagnóstico de COVID-19 fue determinado por la detección de ARN vírico mediante PCR o la positividad en el test de antígenos en muestras de exudado faríngeo. Se excluyeron los casos diagnosticados más de 3 meses después de la última dosis de QT o ICI, de acuerdo con el intervalo de exposición utilizado con mayor frecuencia en la literatura publicada, ya que no se consideraron relacionados con el tratamiento16. Como objetivos secundarios se determinaron los factores relacionados con la incidencia y la gravedad de la infección. La gravedad fue determinada según criterios de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) y categorizada como leve (síntomas respiratorios similares a los de la gripe), grave (síntomas respiratorios acompañados de disnea o frecuencia respiratoria [FR] >22 rpm o saturación basal de oxígeno [SatO2] < 94%) o crítica (si precisaron oxigenoterapia de alto flujo, ventilación mecánica o ECMO)20.

Análisis estadístico

Se realizó un análisis estadístico univariante y bivariante mediante el programa estadístico SPSS v25. Las variables categóricas se expresaron como frecuencias absolutas y relativas, las variables cuantitativas continuas normales con medias y desviaciones estándar y las variables cuantitativas continuas sin distribución normal con medianas y rangos. Para evaluar la normalidad se empleó el test de Kolmogorov–Smirnov y para evaluar la homocedasticidad, el test de Levene. Las diferencias entre grupos fueron analizadas mediante la prueba de chi-cuadrado o el test de Fisher para las variables categóricas, y las variables continuas con la t de Student en caso de distribución normal o la U Mann–Whitney en caso contrario. Se consideró significación estadística un valor de p < 0,05 (obtenido por una prueba bilateral a 2 colas). Se realizó un análisis de regresión logística binaria para evaluar la asociación entre la incidencia de COVID-19 y otras variables que pudieran comportarse como factores de riesgo, tales como el sexo, la edad, el número de comorbilidades, el estadio tumoral y el estatus de vacunación. Los resultados se expresaron como odds ratio (OR) con su IC 95%.

Resultados

Se identificaron 1.429 pacientes que recibieron terapia antineoplásica en el hospital de día durante el periodo de estudio. Tal y como se muestra en la figura 1, de estos, 1.128 fueron excluidos por no cumplir los criterios de inclusión y 66 por no disponer de consentimiento informado.

Figura 1.

Diagrama de flujo de selección de pacientes incluidos en el estudio.

Finalmente, se incluyeron un total de 235 pacientes: 75 (31,9%) en el brazo de ICI y 160 (68,1%) en el de QT. Las características basales se muestran en la tabla 1 y fueron generalmente comparables, aunque se observaron diferencias estadísticamente significativas en algunas variables, incluyendo una mayor proporción de melanomas y estadios avanzados en el brazo de ICI y de cáncer de pulmón y de vejiga en el brazo de QT, fumadores e intención del tratamiento neo/adyuvante. La mediana de edad fue de 64 (39–82) años (68,9% eran hombres). La mayoría eran fumadores o exfumadores (78%), tenían ECOG 0–1 (89,3%) y una mediana de 1 (0–4) comorbilidades/paciente, siendo la hipertensión la más frecuente (37,4%). El tumor más prevalente fue el de pulmón (67,7%) y la mayoría presentaba enfermedad avanzada o metastásica (85,1%).

Tabla 1.

Características basales de la población

Variable  ICI (n = 75)  QT (n = 160)  Total (n = 235)  p 
Edad: mediana (rango)  65 (39–82)  64 (41–81)  64 (39–82)  0,742 
Sexo: mujer n, (%)  20 (26,7)  53 (33,1)  73 (31,1)  0,319 
Hábito tabáquico, n (%)
No fumador  25 (33,3)  24 (15,0)  49 (20,9)   
Fumador  31 (41,3)  83 (51,9)  114 (48,2)  0,012 
Exfumador  18 (24,0)  52 (32,5)  70 (29,8)   
Número de comorbilidades, n (%)        0,559 
0–1  56 (74,7)  119 (74,4)  175 (74,5)   
2  13 (17,3)  22 (13,8)  35 (14,9)   
≥3  6 (8,0)  19 (11,9)  25 (10,6)   
Tipo de comorbilidades, n (%)
HTA  29 (38,7)  59 (36,9)  88 (37,4)  0,791 
EPOC/asma  9 (12,0)  36 (22,5)  45 (19,1)  0,057 
DM  12 (16,0)  27 (16,9)  39 (16,6)  0,867 
ECV  9 (12,0)  9 (5,6)  18 (7,7)  0,087 
Obesidad  13 (17,3)  28 (17,5)  41 (17,4)  0,975 
Otros  1 (1,3)  7 (4,4)  8 (3,4)  0,231 
IMC, n (%)        0,277 
<18,5  1 (1,3)  9 (5,6)  10 (4,3)   
18,5–24,9  33 (44,0)  62 (38,2)  95 (40,4)   
≥25  41 (54,7)  89 (55,6)  130 (55,3)   
ECOG, n (%)        0,430 
0  25 (33,3)  66 (41,3)  91 (38,7)   
1  43 (57,3)  76 (47,5)  119 (50,6)   
≥2  7 (9,3)  18 (11,3)  25 (10,7)   
Localización tumor, n (%)
Pulmón  40 (53,3)  119 (74,4)  159 (67,7)  0,001 
Melanoma  9 (12,0)  2 (1,3)  11 (4,7)  <0,001 
Cabeza y cuello  12 (16,0)  23 (14,4)  35 (14,9)  0,744 
Renal  11 (14,7)  2 (1,3)  13 (5,5)  0,190 
Vejiga  3 (4,0)  14 (8,8)  17 (7,2)  <0,001 
Estadio, n (%)        0,01 
I–III  3 (4,0)  32 (20,0)  35 (14,9)   
IV  72 (96,0)  128 (80,0)  200 (85,1)   
Intención, n (%)        0,04 
Adyuvante  0 (0,0)  16 (10,0)  16 (6,8)   
Neoadyuvante  0 (0,0)  9 (5,6)  9 (3,8)   
1.° línea MTS  43 (57,3)  76 (47,5)  119 (50,6)   
≥2.° línea MTS  32 (42,7)  59 (36,9)  91 (38,7)   
Tratamiento concomitante, n (%)        0,154 
Ninguno  27 (36,0)  43 (26,9)  70 (29,8)   
Corticoides  48 (64,0)  117 (73,1)  165 (70,2)   

DM: diabetes mellitus; ECOG: Eastern Cooperative Oncology Group; ECV: enfermedad cardiovascular; EPOC: enfermedad pulmonar obstructiva crónica; HTA: hipertensión; ICI: inhibidores de los puntos de control inmune; IMC: índice de masa corporal; MTS: metastásico; QT: quimioterapia.

La mediana de tiempo desde el diagnóstico tumoral hasta el inicio del periodo de estudio fue de 4,2 (0,1–156) meses. La inmunoterapia consistió en anti-PD-1/PD-L1 en monoterapia (96,6%) o en asociación con anti-CTLA-4 (3,4%). Las QT administradas fueron las siguientes: cisplatino, 121 (75,6%); carboplatino, 60 (37,5%); etopósido, 50 (31,3%); vinorelbina, 41 (25,6%); pemetrexed, 38 (23,8%); docetaxel, 34 (21,3%); paclitaxel, 33 (20,6%); gemcitabina, 31 (19,4%); irinotecán, 24 (15%); ciclofosfamida, 18 (11,3%); epirubicina, 18 (11,3%); vincristina, 18 (11,3%); dacarbazina, 1 (0,6%); metotrexato, 1 (0,6%) y vinflunina, 1 (0,6%). Los ICI administrados fueron pembrolizumab, 42 (56,9%); nivolumab, 24 (31,9%); atezolizumab, 5 (6,9%); avelumab, 3 (3,4%) y durvalumab, 1 (0,9%). La mediana de duración del tratamiento con ICI fue de 135 (0–2.179) días y la duración del seguimiento de 25,8 (0,4–162) meses.

La tasa de incidencia global de SARS-CoV-2 fue de 8,1% (n = 19), que se corresponde con 0,09 casos/persona-año, sin diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos: 12% (n = 9) para ICI y 6,3% (n = 10) para QT (OR 0,49; IC 95%: 0,19–1,26; test χ2, p = 0,132). El 57,9% de los casos se diagnosticaron mediante PCR y el resto, mediante test de antígenos. Los recuentos de neutrófilos y linfocitos previos al diagnóstico de COVID-19 fueron de 5,0 ± 2,7 y 1,0 ± 0,6 células/mm3, respectivamente. Ningún paciente había sido intervenido quirúrgicamente en los 30 días previos.

Tal y como se muestra en la tabla 2, la mayoría de los casos positivos tenían cáncer de pulmón (73,7%) y enfermedad metastásica (94,7%); además, el 52,6% se encontraban en la primera línea de tratamiento. La respuesta tumoral en el momento de la infección fue de 2 (10,5%) respuestas parciales, 8 (42,1%) casos de enfermedad estable y 6 (31,6%) casos de progresión de la enfermedad.

Tabla 2.

Características diferenciales de la población infectada

  COVID-19 positivos  COVID-19 negativos 
Localización del tumor
Pulmón  14 (73,7)  145 (67,1) 
Cabeza y cuello  1 (5,3)  34 (15,7) 
Melanoma  1 (5,3)  10 (4,6) 
Renal  2 (10,5)  11 (5,1) 
Vejiga  1 (5,3)  16 (7,4) 
Estadio
Localizado  1 (5,3)  34 (15,7) 
MTS  18 (94,7)  182 (84,3) 
Vacunación
No  6 (31,6)  148 (68,5) 
Sí  13 (68,4)  68 (31,5) 
ECOG
0–1  18 (94,8)  192 (88,9) 
2–4  1 (5,3)  24 (11,1) 
Intención
Neo/adyuvante  1 (5,3)  24 (11,1) 
1.° línea MTS  10 (52,6)  109 (50,5) 
2.° línea MTS  8 (42,1)  83 (38,4) 

ECOG: Eastern Cooperative Oncology Group; MTS: metastásico.

Respecto a la gravedad de la infección, 4 (21,1%) pacientes permanecieron asintomáticos y 6 (31,5%) desarrollaron sintomatología de carácter leve. Los síntomas más frecuentes fueron disnea (42,1%) y fiebre (42,1%) (tabla 3). El tratamiento consistió en paracetamol (52,6%), corticoides (42,1%), antibióticos (36,8%) y tocilizumab (5,3%). Ningún paciente recibió remdesivir ni nirmatrelvir/ritonavir. Hubo 5 pacientes que no necesitaron tratamiento. El porcentaje de pacientes graves/críticos (n = 9, 47,4%) fue similar en ambos brazos de tratamiento: 3 (33,3%) para ICI vs. 6 (66,7%) para QT (OR 0,33; IC 95%: 0,05–2,18; test de Fisher, p = 0,370).

Tabla 3.

Clínica asociada con la infección por SARS-CoV-2

  Casos SARS-CoV-2 positivos (n = 19) 
Síntomas: n (%)
Fiebre  8 (42,1) 
Tos  6 (31,6) 
Disnea  8 (42,1) 
Diarrea  1 (5,3) 
Vómitos  1 (5,3) 
Malestar  1 (5,3) 

En cuanto a las consecuencias clínicas (tabla 4), 10 (52,6%) pacientes requirieron hospitalización, ninguno en cuidados intensivos. La mediana de tiempo desde el diagnóstico de COVID-19 hasta el ingreso fue de 0 (0–9) días y la estancia media hospitalaria fue de 7,2 ± 4,2 días. Tres pacientes fallecieron siendo COVID-19 positivo en el grupo de QT y ninguno en el de ICI (test de Fisher, p = 0,211).

Tabla 4.

Gravedad de los síntomas de infección por SARS-CoV-2

Variable  ICI: SARS-CoV-2+  QT: SARS-CoV-2+  Total: SARS-CoV-2+ 
Síntomas, n (%)
Asintomático  3 (33,3)  1 (10,0)  4 (21,1) 
Leve  3 (33,3)  3 (30,0)  6 (31,6) 
Grave  3 (33,3)  5 (50,0)  8 (42,1) 
Crítico  0 (00,0)  1 (10,0)  1 (5,3) 
Ingreso, n (%)
Planta  4 (100,0)  6 (100,0)  10 (100,0) 
UCI  0 (0,0)  0 (0,0)  0 (0,0) 
Necesidad O2/VM, n (%)  3 (33,3)  4 (40,0)  7 (39,6) 
Resultado, n (%)
Curación  9 (100,0)  7 (70,0)  16 (84,2) 
Muerte  0 (0,0)  3 (30,0)  3 (15,8) 

ICI: inhibidores de los puntos de control inmune; O2: oxígeno; QT: quimioterapia; UCI: unidad de cuidados intensivos; VM: ventilación mecánica.

La mediana de tiempo desde la última dosis de ICI hasta el diagnóstico de COVID-19 fue de 16 (1–90) días. No se encontró relación entre la duración del tratamiento con ICI y la incidencia de COVID-19 (<3 meses [11,1%] vs. 3–9 meses [22,2%] vs. >9 meses [66,7%]; test χ2, p = 0,103).

El análisis de los factores relacionados con la incidencia puede observarse en la figura 2. La vacunación actuó como factor protector (OR 0,2; IC 95%: 0,07–0,58; p = 0,003) y el número de comorbilidades como factor de riesgo (OR 1,6; IC 95%: 1,1–2,4; p = 0,016), incrementando un 60% el riesgo por cada comorbilidad adicional. El resto no demostraron asociación estadística con la variable de interés.

Figura 2.

Análisis de regresión logística binaria de los factores asociados a la incidencia de infección por SARS-CoV-2 en pacientes oncológicos. Se muestran los odds ratio (OR) con sus intervalos de confianza del 95% (IC 95%).

Discusión

El SARS-CoV-2 plantea un dilema ético relevante respecto al inicio o continuidad de terapias antineoplásicas, ya que el tipo de tratamiento podría influir en el riesgo de infección y gravedad de la COVID-196. La tasa de infección de nuestra serie fue del 8,1%, superior a la reportada en otras cohortes (0,68–1,9%)21–24. Hay que tener en cuenta que dichos estudios presentan periodos cortos de seguimiento (2,5–4 meses), ya que en el momento inicial de la crisis se requería inmediatez en la publicación de datos, mientras que en nuestro estudio la mediana de seguimiento fue de aproximadamente 2 años. En este sentido, la ampliación del seguimiento permite una evaluación más prolongada de la evolución clínica de los pacientes en un contexto epidemiológico diferente respecto a las primeras series publicadas, que tiene en cuenta la disponibilidad generalizada de la vacunación y la aparición de nuevas variantes de SARS-CoV-2. Asimismo, el periodo de tiempo utilizado para la definición de caso positivo podría modificar la incidencia, ya que el riesgo de sobreestimación será mayor cuanto más amplio sea el intervalo. En nuestro estudio se empleó un máximo de 3 meses desde la última dosis de tratamiento, mientras que otras series utilizan ventanas diferentes16. Por otro lado, el riesgo de contagio aumenta con el número de visitas hospitalarias, por lo que la posología de los fármacos podría ser relevante, ya que algunos pueden administrarse en pautas extendidas (por ejemplo, pembrolizumab cada 6 semanas o nivolumab cada 4 semanas), reduciendo a la mitad la asistencia hospitalaria.

Un estudio italiano que comparó pacientes con melanoma tratados con ICI (n = 287) frente a pacientes con diferentes tumores tratados con QT (n = 598), encuentra menor tasa de seropositividad frente a SARS-CoV-2 en la cohorte tratada con ICI (3,1% vs. 6,5%; p = 0,04), sugiriendo un posible efecto protector de la inmunoterapia6. Sin embargo, en nuestro estudio, la inmunoterapia no ha demostrado mayor seguridad, con una incidencia de SARS-CoV-2 del 12% para ICI y 6,3% para QT (p = 0,132). Esto es consistente con estudios prospectivos, que muestran una incidencia de SARS-CoV-2 del 32,7% con ICI vs. 26% con QT (p ns)12 y con metaanálisis posteriores16,17. El primer metaanálisis, con 15 estudios y más de 6.000 pacientes, reporta un RR de 1,04 (p = 0,905)16, y el segundo, con 23 estudios y más de 117.000 pacientes, concluye que la exposición previa a ICI no aumenta ni reduce la incidencia de SARS-CoV-2 respecto a QT (OR 0,84; p = 0,32), aunque la heterogeneidad de la muestra era elevada (I2 = 63%)17. En un subgrupo de pacientes con alta proporción de tumores MTS (80%), sí que se observa menor incidencia con ICI17. Estos resultados no han sido reproducidos en nuestra muestra, pese a contar con un 85,1% de tumores MTS.

La incidencia también depende del número de pruebas diagnósticas realizadas. Al inicio de la pandemia, la disponibilidad de pruebas era limitada, lo que podría haber infraestimado el número real de casos inicialmente, especialmente si las determinaciones se realizaron principalmente en pacientes sintomáticos. La realización sistemática de pruebas antes de cada ciclo facilita la identificación precoz de casos asintomáticos25.

La gravedad de la COVID-19 varía ampliamente, desde individuos asintomáticos hasta insuficiencia respiratoria secundaria a una tormenta de citoquinas26. Algunos síntomas, como tos, disnea o fatiga, pueden confundirse con los propios del cáncer de pulmón27. En nuestra cohorte, el 21% de los pacientes permanecieron asintomáticos frente al 4% descrito en un registro internacional28. La proporción de casos leves (31,5%) podría estar relacionada con la vacunación, ya que muchos estudios previos son de 2020–2021, antes de la disponibilidad generalizada de las vacunas. No se detectaron diferencias en la gravedad de la enfermedad en pacientes tratados con ICI o con QT. Estos hallazgos son consistentes con algunos estudios y metaanálisis que no evidencian un aumento de la gravedad con ICI5,13–15,29. Por el contrario, otros trabajos retrospectivos sugieren un mayor riesgo de hospitalización (incluido el ingreso en UCI) y de enfermedad grave por COVID-19 con ICI (OR 2,53)30. Cabe destacar que aproximadamente la mitad de nuestros pacientes precisaron hospitalización, pero ninguno ingresó en la UCI. En el contexto de la pandemia en una zona de alta transmisión como fue España, no puede descartarse que algunos pacientes con cáncer metastásico en progresión no fueran candidatos a la UCI debido al pronóstico oncológico. En otro metaanálisis también se describe mayor gravedad con ICI (RR 1,51; p = 0,014)12. No obstante, se trata de metaanálisis de registros o estudios retrospectivos, sujetos a sesgos o factores de confusión. Por otro lado, tampoco sería ético realizar ensayos clínicos aleatorizados en los que se expusiese a los pacientes al virus9.

El reducido número de eventos clínicos (19 casos de COVID-19 y 3 muertes) limita la potencia estadística del estudio, especialmente para evaluar diferencias en gravedad y mortalidad, por lo que estos resultados deben interpretarse con cautela. Registros multicéntricos amplios no demuestran asociación entre la mortalidad y el tipo de tratamiento antineoplásico27,28. Otro metaanálisis confirma que la exposición previa a ICI no supone diferencias en la mortalidad con respecto a QT (OR 1,22; p = 0,18; I2 = 25,9%)17. Los datos de mortalidad en pacientes con cáncer e infección por SARS-CoV-2 deben interpretarse con cautela, siendo clave diferenciar los fallecimientos directamente atribuibles a la COVID-19 de aquellos ocurridos en el contexto de progresión oncológica, pero con una infección concomitante.

Es crítico identificar factores de riesgo asociados con la COVID-19 grave. Entre ellos se describen el sexo masculino, la edad >60 años, el tabaquismo y las comorbilidades (obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular, EPOC, cáncer)26,27. En nuestro estudio, el único factor asociado con un mayor riesgo de infección fue el número de comorbilidades, mientras que la vacunación se comportó como factor protector. No obstante, este análisis se limitó a variables que previamente habían sido relacionadas con COVID-19, por lo que debe considerarse de carácter exploratorio, orientado a la generación de hipótesis para futuros estudios.

Entre las limitaciones del estudio están las inherentes al diseño retrospectivo, por la posible ausencia de algunos datos, su carácter unicéntrico y la heterogeneidad de tumores y fármacos, lo que reduce la homogeneidad de la muestra. Asimismo, la asignación de los pacientes sin infección podría haber originado cierto sesgo de clasificación de la exposición en aquellos pacientes que cambiaron de tratamiento durante el seguimiento. Aunque la definición de vacunación completa consideró la recepción de la pauta primaria y, al menos, una dosis de refuerzo, los cambios en las recomendaciones vacunales podrían haber influido en la clasificación del estado vacunal y en su asociación con el riesgo de infección. Por otro lado, la existencia de diferencias en las características basales, como el hábito tabáquico, el tipo tumoral o la intención de tratamiento, podría haber actuado como factor de confusión y afectar a la comparación de estrategias. Tampoco se estratificó por posibles variables de confusión, como el tipo de comorbilidad, el tratamiento concomitante con corticoides o la frecuencia de visitas al medio hospitalario o la variante específica de SARS-CoV-2, que podrían influir en el riesgo o la gravedad de la infección. Se necesitan estudios prospectivos en muestras más grandes para corroborar estos resultados y permitir análisis específicos por tipo de ICI, combinaciones de ICI + QT y en distintos tumores.

En conclusión, en nuestra cohorte la inmunoterapia no se asoció a mayor riesgo ni gravedad de COVID-19 en comparación con QT, aunque estos resultados deben interpretarse con cautela debido al limitado número de casos de COVID-19 registrados. La vacunación demostró ser un factor protector, mientras que el número de comorbilidades se identificó como factor de riesgo.

Aportación a la literatura científica

Este estudio aporta datos en vida real de inmunoterapia frente a quimioterapia en COVID-19 en oncología.

Su seguimiento prolongado refleja un escenario epidemiológico cambiante tras la vacunación y nuevas variantes.

Responsabilidades éticas

El estudio fue aprobado el 27/02/25 por el Comité de Ética de la Investigación con medicamentos (CEImG) de Galicia (código de registro 2025/035) se realizó de acuerdo a las normas de buenas prácticas clínicas, respetando los principios éticos de la Declaración de Helsinki, el Convenio del Consejo de Europa relativo a los derechos humanos y biomedicina y legislación vigente relacionada. Los pacientes incluidos otorgaron consentimiento informado por escrito.

El manejo de los datos cumplió con los requisitos establecidos por el Reglamento (UE) 2016/679 y del Parlamento Europeo y del Consejo, del 27 de abril de 2016, relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de datos, y con la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales.

Financiación

Los autores declaran no haber recibido ninguna financiación.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Responsabilidad y cesión de derechos

Todos los autores aceptan la responsabilidad definida por el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (disponible en http://www.icmje.org/).

Los autores ceden, en el supuesto de publicación, de forma exclusiva los derechos de reproducción, distribución, traducción y comunicación pública (por cualquier medio o soporte sonoro, audiovisual o electrónico) del trabajo a Farmacia Hospitalaria y por extensión a la SEFH. Para ello se firmará una carta de cesión de derechos en el momento del envío del trabajo a través del sistema online de gestión de manuscritos.

Declaración de uso de inteligencia artificial

Durante la preparación de este trabajo, los autores utilizaron ChatGPT con el fin únicamente de asistir en la corrección de lenguaje y formato. Tras el uso de esta herramienta, los autores revisaron y editaron el contenido, según fue necesario y asumen plena responsabilidad del contenido del artículo publicado.

Declaración de contribución de autoría CRediT

Maria Susana Fortes Gonzalez: Writing – original draft, Validation, Methodology, Formal analysis, Data curation, Conceptualization. Leticia Herrero Poch: Writing – original draft, Formal analysis, Data curation. Silvia Vazquez Blanco: Writing – original draft, Formal analysis, Data curation. Nerea Garcia Beloso: Writing – original draft, Formal analysis, Data curation. Iria Sanjuan Casanova: Writing – original draft, Formal analysis, Data curation. Elena Cerdeira Regueira: Writing – original draft, Formal analysis, Data curation. Susana Castro Luaces: Writing – review & editing, Validation, Supervision, Formal analysis, Conceptualization. Carla Fernandez Oliveira: Writing – review & editing, Visualization, Validation, Formal analysis, Conceptualization. Antonio Perez Landeiro: Writing – review & editing, Validation, Supervision, Formal analysis, Conceptualization. Noemi Martinez-Lopez de Castro: Writing – review & editing, Validation, Supervision, Formal analysis, Conceptualization.

Anexo A
Dato suplementario

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Material suplementario

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