El presente artículo ofrece una visión crítica sobre el papel terapéutico del cannabis y los cannabinoides, tras su reciente regulación en España a través del Real Decreto 903/2025 para el uso de fórmulas magistrales estandarizadas.
En el dolor crónico, el cannabis no se considera un analgésico de alta potencia, sino una opción de tercera línea para casos refractarios, especialmente en dolor neuropático. Su beneficio es modesto y actúa principalmente sobre la dimensión afectivo-emocional del sufrimiento, más que sobre la señal nociceptiva. Respecto a las náuseas y vómitos por quimioterapia, se reserva para cuadros refractarios; aunque muestra beneficios frente a placebo, su eficacia es comparable a la de los antieméticos convencionales y presenta un perfil de toxicidad menos favorable. Para la espasticidad en la esclerosis múltiple, preparados como los nabiximoles reducen la percepción de los síntomas, aunque existe una alta tasa de abandono por falta de eficacia o efectos secundarios. Por el contrario, el uso de cannabidiol en la epilepsia pediátrica refractaria (síndromes de Dravet, Lennox-Gastaut y esclerosis tuberosa) cuenta con la evidencia más sólida. El estudio BECOME destaca mejoras que trascienden la reducción de crisis, impactando positivamente en la alerta, el sueño y la calidad de vida familiar.
Se revisa también su papel en otras indicaciones con evidencia débil o inconsistente, como la fibromialgia, el glaucoma, la anorexia y la ansiedad.
En conclusión, aunque el cannabis puede ofrecer ciertos beneficios, su integración en la práctica clínica moderna debe ser prudente, individualizada y bajo una estricta supervisión clínica. El análisis de los datos de su uso en vida real aportará, sin duda, un valioso conocimiento.
This article offers a critical overview of the therapeutic role of cannabis and cannabinoids following their recent regulation in Spain through Royal Decree 903/2025 for the use of standardized compounded formulations.
In chronic pain, cannabis is not considered a high-potency analgesic, but rather a third-line option for refractory cases, especially neuropathic pain. Its benefit is modest and acts mainly on the affective-emotional dimension of suffering rather than on the nociceptive signal itself. Regarding chemotherapy-induced nausea and vomiting, it is reserved for refractory cases; although it shows benefits compared with placebo, its efficacy is comparable to that of conventional antiemetics and it presents a less favorable toxicity profile. For spasticity in multiple sclerosis, preparations such as nabiximols reduce patients' perception of symptoms, although there is a high discontinuation rate due to lack of efficacy or adverse effects. In contrast, the use of cannabidiol in refractory pediatric epilepsy (Dravet syndrome, Lennox-Gastaut syndrome, and tuberous sclerosis complex) is supported by the strongest evidence. The BECOME study highlights improvements that go beyond seizure reduction, positively impacting alertness, sleep, and family quality of life.
Its role in other indications with weak or inconsistent evidence, such as fibromyalgia, glaucoma, anorexia, and anxiety, is also reviewed.
In conclusion, although cannabis may offer certain benefits, its integration into modern clinical practice should be cautious, individualized, and carried out under strict clinical supervision. The analysis of real-world use data will undoubtedly provide valuable insights.
Con el nombre de cannabis o cánnabis conocemos tanto a la planta como a algunos de los derivados procedentes del Cannabis sativa var. indica (Lam.) Wehmer. Cultivada desde hace milenios y espontánea en ocasiones, existen referencias acerca de su uso en el Medio Oriente y Asia en el siglo VI a. C., aunque en Europa occidental se introdujo como medicamento en el siglo XIX1. Desde entonces, y como otros muchos medicamentos psicoactivos, ha sufrido oscilaciones entre el uso clínico y el recreativo, que han retrasado notablemente la exploración de su verdadero potencial terapéutico.
En su composición química, extraordinariamente compleja, destacan por su interés los fitocannabinoides y, principalmente, el cannabidiol (CBD) y el Δ9-tetrahidrocannabinol (THC)1, con acciones psicotrópicas este y moduladoras del efecto aquel que más adelante se analizarán.
España se ha incorporado recientemente al grupo de países donde se encuentra autorizada la prescripción y el uso del cannabis medicinal. Una iniciativa del grupo parlamentario del Partido Nacionalista Vasco instó, en mayo de 2021, a la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso de los Diputados a la creación de una subcomisión para analizar las experiencias de regulación del cannabis medicinal en distintos países, que emitió su informe en julio de 2022. En él se recomendaba «garantizar la disponibilidad de medicamentos derivados de cannabis para uso terapéutico» y que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) incorporara las recomendaciones en la normativa para permitir la utilización clínica2. Siguiendo el mandato de la subcomisión y, todo hay que decirlo, en respuesta a una fuerte presión popular, el Ministerio de Sanidad publicó en octubre de 2025 el Real Decreto 903/2025, por el que se establecen las condiciones para la elaboración y dispensación de fórmulas magistrales tipificadas de preparados estandarizados de cannabis, que en su artículo 4 ordena a la AEMPS la elaboración de la monografía del Formulario Nacional (FN) a la que deben ajustarse las fórmulas magistrales tipificadas de preparados estandarizados de cannabis3.
De acuerdo con esta monografía4, las indicaciones aprobadas se reducen a casos refractarios de espasticidad por esclerosis múltiple, formas graves de epilepsia, náuseas y vómitos por quimioterapia y dolor crónico, aunque se contemplan como posibles otras indicaciones no autorizadas, de acuerdo con la legislación sobre medicamentos en situaciones especiales (MSE).
Varias sociedades científicas (Sociedad Española de Epilepsia, Sociedad Española de Neurología, Sociedad Española de Neurología Pediátrica, Federación Española de Epilepsia, Sociedad Española del Dolor) han publicado sus posicionamientos al respecto, y también lo ha hecho recientemente la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria5, destacando la posibilidad de tratar necesidades médicas no cubiertas y la conveniencia de implementar registros clínicos de calidad para generar evidencias consistentes.
Se revisan a continuación, de forma crítica, las indicaciones recogidas en la monografía del FN para el cannabis, así como aquellas otras que podrían, también de acuerdo con ella, ser utilizadas como MSE y que cuentan, o bien con mayor evidencia de eficacia/efectividad, o bien con mayor resonancia mediática.
Cannabis y cannabinoides en el tratamiento del dolor crónicoEl interés por los medicamentos a base de cannabis en el tratamiento del dolor crónico ha aumentado de forma notable en los últimos años, impulsado en parte por la búsqueda de alternativas terapéuticas a los opioides. En este contexto, su uso ha suscitado en la población general posturas opuestas, que oscilan entre el rechazo categórico y un entusiasmo a menudo no suficientemente respaldado por la evidencia. Sin embargo, la realidad clínica es más matizada: los cannabinoides no pueden considerarse analgésicos de alta potencia, aunque podrían proporcionar un beneficio clínico modesto en subgrupos seleccionados de pacientes, especialmente cuando se consideran objetivos relevantes más allá de la mera reducción de la intensidad del dolor.
Bases fisiopatológicasEl sistema endocannabinoide (SEC) constituye uno de los principales sistemas de modulación del dolor en el organismo humano. Sus 2 receptores cannabinoides clásicos, CB₁ (predominantemente central, localizado en la corteza prefrontal, el hipocampo, la amígdala y el asta dorsal de la médula espinal) y CB₂ (fundamentalmente periférico e inmunitario), median efectos antinociceptivos a través de la inhibición de la transmisión glutamatérgica y la atenuación de la respuesta neuroinflamatoria. El THC actúa como agonista parcial de los receptores CB₁ y CB₂, mientras que el CBD ejerce efectos moduladores indirectos, reduciendo la recaptación de anandamida y antagonizando parcialmente los efectos psicotrópicos del THC. Esta interacción diferencial justifica el creciente interés en preparados de espectro completo y en combinaciones con cocientes THC:CBD variables.
Desde el punto de vista fisiopatológico, el SEC participa especialmente en la regulación de la dimensión afectivo-emocional del dolor crónico. La distribución límbico-frontoparietal de los receptores CB₁ sugiere que los cannabinoides podrían actuar preferentemente sobre el componente afectivo del dolor y la percepción de sufrimiento, más que sobre la señalización nociceptiva periférica en sí misma6,7.
Evidencia de la eficacia analgésica por tipo de dolorDolor neuropático crónicoLa revisión Cochrane de 20268, que incluyó 21 ensayos y 2.187 participantes, concluye que no existe evidencia clara de efecto sobre el alivio del dolor ≥50% para preparados ricos en THC, THC/CBD balanceados o preparados ricos en CBD. En cambio, los preparados THC/CBD balanceados podrían incrementar discretamente el porcentaje de pacientes con mejoría global (PGIC) y con alivio ≥30%, aunque esos efectos fueron considerados de relevancia clínica limitada y con certeza baja o muy baja.
Aun así, la evidencia disponible sigue muy condicionada por estudios con tamaños muestrales pequeños, duraciones cortas, heterogeneidad de síndromes neuropáticos, exclusión frecuente de pacientes con comorbilidad psiquiátrica o médica relevante y gran variabilidad en formulaciones, dosis y vías de administración.
Dolor nociceptivo y dolor lumbar crónicoEn dolor nociceptivo o mixto, la evidencia histórica ha sido más débil y heterogénea que en el dolor neuropático. No obstante, el ensayo de fase 3 publicado recientemente en Nature Medicine9 introduce un dato relevante: en 820 pacientes con dolor lumbar crónico, un extracto estandarizado de espectro completo (VER-01) logró una reducción media adicional frente a placebo de 0,6 puntos en la escala de calificación numérica (NRS, por sus siglas en inglés) durante la fase doble ciego, con una diferencia más marcada en el subgrupo con componente neuropático (MD −1,5). Además, mejoró síntomas neuropáticos, sueño, función física, impresión global de cambio y calidad de vida. No se detectaron signos de dependencia, tolerancia o síndrome de abstinencia. Este es, hasta la fecha, el ensayo de mayor escala y mejor diseño metodológico en cannabinoides para el dolor crónico no neuropático, y establece un estándar de referencia para investigaciones futuras. Este ensayo marcó un avance metodológico significativo en su campo, con datos de eficacia sostenida a 12 meses y un perfil de seguridad aceptable sin señales de dependencia. Futuros ensayos deberán adoptar diseños más sólidos, incorporar comparadores activos, ampliar la duración del seguimiento y medir outcomes que reflejen verdaderamente las prioridades de los pacientes9.
Dolor oncológicoEn dolor oncológico, la evidencia sigue siendo menos convincente. Algunos ensayos con nabiximoles y otros preparados han sugerido beneficios en pacientes con dolor oncológico refractario a opioides, pero los resultados globales han sido inconsistentes y no permiten establecer una recomendación sólida como analgésico estándar. En este contexto, el posible papel de los cannabinoides parece más plausible como coadyuvantes, especialmente si concurren insomnio, anorexia, ansiedad o náuseas, que como estrategia analgésica principal10,11.
Eficacia en síntomas relevantes más allá del dolorUna limitación inherente a los estudios clásicos en cannabinoides es su enfoque casi exclusivo en objetivos analgésicos convencionales, mientras que los pacientes con dolor crónico identifican como prioritarios otros dominios, como la calidad del sueño, la funcionalidad, el aislamiento social y la carga psicológica del dolor. En esta revisión se destaca que los cannabinoides pueden ofrecer una mejoría pequeña o muy pequeña en el dolor, el funcionamiento físico y la calidad del sueño en pacientes con dolor crónico12. Mun et al.13 argumentan que los cannabinoides podrían actuar mediante la modificación de la catastrofización del dolor y la mejora de la aceptación del dolor, más que reduciendo directamente la intensidad nociceptiva.
Perfil de seguridad y aspectos farmacológicos críticosEl perfil de efectos adversos de los medicamentos cannabinoides es uno de los aspectos que más condiciona su uso en la práctica clínica. Los efectos adversos más frecuentes de los medicamentos cannabinoides son de carácter neurológico central y leves: mareos, somnolencia, náuseas y deterioro cognitivo transitorio. En el ensayo de Karst et al.9, el 83,3% de los pacientes en el grupo activo notificó al menos un efecto adverso emergente del tratamiento (frente al 67,3% en el grupo placebo), siendo los más frecuentes los mareos (42,8%), las náuseas (16,4%) y la somnolencia (11,8%). Sin embargo, el 94% de estos efectos fue de intensidad leve a moderada, y su incidencia disminuyó progresivamente a lo largo de la fase de titulación.
La revisión Cochrane de 20268 documentó que los preparados ricos en THC aumentan los efectos adversos del sistema nervioso con un NNTH (number needed to treat to harm, [número necesario para dañar]) de 4 (IC 95%: 3–6), lo que representa un daño potencial de magnitud moderada. En pacientes de mayor edad, con mayor prevalencia de enfermedad cardiovascular, cognitiva o renal, el perfil de riesgo es más desfavorable, con mayor riesgo de arritmias de nueva aparición y deterioro cognitivo, por lo que se recomienda una titulación más lenta.
Posicionamiento en la terapéutica del dolor crónicoLa Federación Europea del Dolor (EFIC) y la SED sitúan los medicamentos cannabinoides como una opción terapéutica de tercera línea en el dolor neuropático crónico y, en otros síndromes de dolor crónico, como una alternativa individualizada en pacientes seleccionados. Este posicionamiento no implica que los cannabinoides carezcan de utilidad, sino que su balance beneficio-riesgo solo resulta favorable en un subgrupo definido de pacientes con dolor refractario, dentro de un programa de tratamiento multidisciplinar e individualizado14.
La Sociedad Española del Dolor (SED) ha subrayado precisamente esta necesidad de matiz: los cannabinoides no son fármacos milagrosos; su valor reside no tanto en la reducción del NRS como en la mejoría global percibida por el paciente, la restauración del sueño y la preservación de la funcionalidad, variables que deben incorporarse de forma sistemática en los próximos ensayos clínicos15.
En resumen, con la evidencia actual, los cannabinoides no deberían ocupar un lugar de primera línea en el dolor crónico. Su posición más razonable es la de tratamiento coadyuvante o de rescate en pacientes seleccionados con dolor neuropático o dolor crónico refractario, tras el fracaso, la contraindicación o la mala tolerancia a terapias convencionales, y siempre dentro de un plan multimodal con objetivos clínicos explícitos y reevaluación periódica.
Papel del cannabis en el manejo de náuseas y vómitos inducidos por quimioterapiaEl control de las náuseas y los vómitos inducidos por la quimioterapia (NVIQ) ha mejorado significativamente con la implementación de pautas que combinan antagonistas de los receptores 5-HT3, de los NK-1, corticosteroides y olanzapina. Sin embargo, la persistencia de cuadros refractarios en pacientes tratados con fármacos moderada o altamente emetógenos mantiene el interés en opciones terapéuticas de rescate, entre las que destacan los cannabinoides. A pesar de su uso tradicionalmente extendido y su creciente popularidad, su integración en la práctica clínica requiere una evaluación rigurosa de la evidencia actual, que frecuentemente se ve superada por el acceso informal por parte de los pacientes.
La evidencia científica actual sobre el uso de cannabinoides en el control de las NVIQ es limitada para la mayoría de los escenarios clínicos. Las guías ASCO 2020 establecen que la evidencia es insuficiente para recomendar el uso de cannabis o cannabinoides en la prevención de las náuseas y los vómitos en pacientes con cáncer que reciben quimioterapia o radioterapia16.
La guía ASCO 2024 sobre el uso de cannabis y cannabinoides en pacientes oncológicos señala que estos agentes podrían ser útiles en el manejo de las NVIQ refractarias en pacientes que reciben quimioterapia moderada o altamente emetógena, en combinación con los regímenes antieméticos estándar17. En este contexto, se recomiendan opciones como dronabinol, nabilona o extractos orales de THC:CBD en proporción 1:1, con un nivel de evidencia moderado para el dronabinol y la nabilona, y bajo para THC:CBD, y con un nivel de recomendación débil. No obstante, la guía enfatiza que los cannabinoides constituyen solo una alternativa entre varias, y recuerda que deben optimizarse previamente otras estrategias recomendadas por las guías, como la adición de olanzapina o antieméticos de diferentes clases16.
La principal limitación de la evidencia clínica actual sobre el uso de cannabis y cannabinoides como tratamiento antiemético radica en que la mayoría de los estudios sobre cannabinoides en NVIQ son previos a la implementación de las pautas actuales con anti-NK-1 u olanzapina. Las revisiones sistemáticas disponibles (tabla 1) sugieren un posible beneficio del cannabis y los cannabinoides (especialmente nabilona y dronabinol) en comparación con placebo en la reducción de las NVIQ. Sin embargo, su eficacia es, en general, comparable a la de los antieméticos convencionales históricos, y su perfil de toxicidad es menos favorable. La aplicabilidad de estos resultados a la práctica clínica actual es limitada debido a que la mayoría de los estudios se realizaron antes de la introducción de fármacos antieméticos como los antagonistas de los receptores NK-1 y la olanzapina18,19.
Evidencia sobre cannabinoides en náuseas y vómitos inducidos por quimioterapia (NVIQ)
| Fuente | Contexto/comparadores | Eficacia | Seguridad | Calidad de la evidencia/recomendación |
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| Chow et al., 202018 | Placebo y antieméticos convencionales (proclorperazina, metoclopramida, clorpromazina, domperidona) |
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| Smith et al., 2015 (Cochrane)19 | Placebo y antieméticos convencionales (proclorperazina, metoclopramida, fenotiazinas) |
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| Multinational Association of Supportive Care in Cancer (MASCC), 202220 | Práctica clínica actual (antieméticos modernos: 5-HT3, NK1, corticoides ± olanzapina) |
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La Multinational Association for Supportive Care in Cancer (MASCC) también realizó una revisión sistemática sobre la evidencia del uso de cannabinoides para el control de los síntomas gastrointestinales en pacientes oncológicos, basada en 36 ensayos clínicos aleatorizados. El THC y la nabilona mostraron mayor eficacia que el placebo en la prevención de las NVIQ, aunque sin superioridad frente a otros antieméticos. En el contexto de las NVIQ refractarias, un estudio con THC:CBD evidenció una reducción de las náuseas al añadirse a la terapia antiemética estándar sin olanzapina. No obstante, el comité concluyó que la evidencia era insuficiente para recomendar su uso rutinario, y destacó la necesidad de ensayos actuales de alta calidad para fundamentar la práctica clínica20.
Más recientemente, se comunicaron los resultados de un ensayo clínico de fase II/III que evaluó la eficacia de un extracto oral de cannabis (THC 2,5 mg + CBD 2,5 mg) (día −1, día +5) frente a placebo en pacientes adultos oncológicos que presentaban NVIQ refractarias pese al tratamiento estándar. La adición de THC:CBD incrementó significativamente la tasa de respuesta completa (ausencia de vómitos y sin medicación de rescate en 0–120 h) del 8 al 24% (diferencia absoluta del 16%; p = 0,01), además de mejorar el control de las náuseas, la necesidad de medicación de rescate, los episodios de vómitos y la calidad de vida. Los efectos adversos más frecuentes incluyeron sedación, mareo y ansiedad transitoria (4%). Estos resultados apoyan su posible papel como terapia adyuvante en pacientes seleccionados, aunque con un incremento de toxicidad leve21.
En conjunto, la evidencia disponible sugiere que los cannabinoides pueden ofrecer beneficio clínico en el control de las NVIQ refractarias, especialmente cuando se añaden a regímenes antieméticos estándar. Sin embargo, su eficacia es comparable a la de los antieméticos tradicionales y su uso se asocia con una mayor incidencia de efectos adversos, fundamentalmente de tipo neuropsiquiátrico. La calidad global de la evidencia es limitada, debido a la antigüedad de muchos estudios y a la escasa representación de los esquemas antieméticos actuales. Las guías clínicas actuales adoptan una posición conservadora, desaconsejan su uso en primera línea y los reservan como opción en casos refractarios seleccionados.
Cannabis y espasticidad: evidencia científica, beneficios y riesgosLa espasticidad es una alteración motora frecuente en enfermedades neurológicas, consecuencia de lesiones en el sistema nervioso central, comúnmente presente en enfermedades como la esclerosis múltiple (EM), lesiones medulares y otras afecciones neurológicas. Se caracteriza por un aumento del tono muscular, hiperreflexia y espasmos involuntarios que afectan significativamente a la movilidad, el sueño y la calidad de vida de los pacientes. En la búsqueda de tratamientos efectivos, el cannabis y sus derivados han emergido como opciones terapéuticas prometedoras debido a sus efectos moduladores en el sistema nervioso central, para el manejo de la espasticidad y del dolor neuropático asociado.
Evidencia clínica y ensayos controladosNumerosos ensayos clínicos y revisiones sistemáticas han evaluado el efecto del cannabis medicinal y sus derivados en la espasticidad relacionada con la EM. Filippini et al.22 analizaron 25 ensayos aleatorizados con 3.763 participantes, demostrando que los nabiximoles (spray oromucoso que combina THC y CBD) probablemente reducen la percepción de la espasticidad con evidencia de certeza moderada. A pesar de ello, la evidencia sobre la mejora del dolor neuropático y la calidad de vida fue inconsistente.
Martinez-Paz et al.23 evaluaron la eficacia de los sprays combinados de THC:CBD en pacientes con espasticidad resistente a tratamientos antiespásticos convencionales, concluyendo que este tratamiento proporciona mejoras sintomáticas significativas y aceptación clínica, aunque con una tasa de abandono cercana al 40% atribuida a falta de eficacia o efectos adversos. Un metaanálisis de AlHabil et al.24 corroboró una mejoría significativa en los síntomas de espasticidad tras la administración de terapias basadas en cannabis, especialmente a largo plazo, aunque con una considerable heterogeneidad y riesgo de sesgo en los estudios incluidos. Por el contrario, un ensayo aleatorizado multicéntrico desarrollado por Hansen et al.25 no evidenció diferencias significativas entre THC, CBD o combinaciones respecto del placebo en el manejo del dolor y la espasticidad en pacientes con EM o lesión medular, aunque el reclutamiento limitado afectó a la potencia estadística del estudio.
Seguridad, tolerabilidad y efectos adversosEl uso de cannabinoides no está exento de riesgos. Solmi et al.26 comunicaron un aumento de los eventos adversos relacionados con el sistema nervioso central, especialmente trastornos psiquiátricos, efectos gastrointestinales y somnolencia en pacientes tratados con productos a base de cannabis. La tolerancia farmacológica, definida como la disminución de la respuesta con el tiempo, representa un desafío reconocido en el uso prolongado de cannabinoides27. Este fenómeno puede requerir ajustes en la dosis y aumenta el riesgo de dependencia.
La prevalencia de consumo de cannabis ilícito en ciertas poblaciones, como pacientes con lesión medular en el Reino Unido, añade un riesgo adicional debido a la variabilidad en la potencia y la pureza del producto, y subraya la necesidad de una adecuada comunicación médico-paciente28.
Recomendaciones y guías clínicasLas directrices del National Institute for Health and Care Excellence29 establecen que los productos medicinales a base de cannabis deberían considerarse en pacientes con espasticidad moderada a grave que no respondan a tratamientos convencionales, siempre bajo estricta supervisión clínica y evaluación continua de la respuesta y los eventos adversos.
Se recomienda que futuros estudios se centren en ensayos prolongados, con diseño riguroso y estandarización de las formulaciones, para establecer recomendaciones más sólidas y personalizadas. Además, se debe reforzar la educación sobre la indicación adecuada, el manejo y el seguimiento de los pacientes que utilizan cannabinoides30.
El cannabis medicinal, particularmente en forma de preparados formulados con THC y CBD, representa una opción terapéutica viable para el manejo sintomático de la espasticidad en pacientes con EM y otras enfermedades neurológicas. La evidencia actual indica una reducción significativa de la espasticidad en comparación con el placebo, aunque con limitaciones metodológicas y riesgos asociados con efectos secundarios y tolerancia.
La implementación clínica debe ser prudente, evaluando cuidadosamente el balance beneficio-riesgo, y siempre bajo seguimiento médico profesional. La utilización de productos regulados y la educación del paciente son elementos cruciales para optimizar los resultados terapéuticos.
Cannabidiol en la epilepsia pediátrica refractaria: de la evidencia clínica a la práctica realEl interés moderno por el uso de cannabidiol en la epilepsia pediátrica surgió tras el famoso caso de Charlotte Figi, una niña con síndrome de Dravet refractario cuyos padres, desesperados por la gravedad de su epilepsia, iniciaron un tratamiento basado en un extracto de cannabis rico en CBD y muy bajo en THC desarrollado en Colorado por los hermanos Stanley. El extracto provenía de una cepa inicialmente llamada «Hippie's Disappointment», posteriormente renombrada como «Charlotte's Web» en honor a la niña. La niña pasó de tener más de 300 crisis por semana a reducir drásticamente la frecuencia de estas y mejorar clínicamente tras recibir este extracto rico en CBD31,32. El caso saltó a los medios de comunicación y se hizo mundialmente conocido en 2013 tras aparecer en el documental Weed, de CNN. Ese documental tuvo un enorme impacto social entre las familias que tenían hijos con el mismo tipo de epilepsia y cambió la percepción pública sobre el cannabis medicinal en la epilepsia pediátrica.
Este hecho supuso un antes y un después, ya que impulsó el desarrollo clínico del CBD purificado, favoreció cambios regulatorios en cuanto a su empleo como terapia y estimuló los primeros ensayos clínicos formales para finalmente conseguir la aprobación de preparados farmacéuticos con indicación para cuadros graves de encefalopatías epilépticas33,34.
Trece años han pasado desde entonces y el CBD se ha consolidado en los últimos años como una de las terapias más relevantes en epilepsia farmacorresistente, particularmente en síndromes epilépticos pediátricos graves con aprobación en 3 síndromes específicos, el síndrome de Dravet, el síndrome de Lennox-Gastaut y el complejo de esclerosis tuberosa, todos ellos causas de epilepsias muy graves33,34.
Mecanismos de acción anticonvulsivanteEl mecanismo por el cual el CBD reduce las crisis epilépticas es complejo y multimodal, y no está relacionado con los receptores cannabinoides clásicos CB1 y CB2. Su acción anticonvulsivante se realiza a través de la modulación de receptores TRPV1, GPR55, adenosina y canales iónicos, además de efectos sobre la neurotransmisión glutamatérgica y gabaérgica32,34.
Evidencia clínica en síndromes específicosLos primeros ensayos clínicos aleatorizados se realizaron en el síndrome de Dravet y en el síndrome de Lennox-Gastaut, constatando que el CBD purificado producía una reducción significativa en el número de crisis convulsivas en el síndrome de Dravet y de crisis de caída en el síndrome de Lennox-Gastaut, con tasas de respondedores (pacientes con reducción de más del 50% su frecuencia de crisis basal) significativamente por superiores a las del placebo35–37.
En la esclerosis tuberosa, el CBD también ha mostrado una eficacia significativa. Los estudios disponibles evidencian una reducción mantenida de las crisis focales y generalizadas, incluso en pacientes con alta carga farmacológica previa38–41.
Perfil de seguridad y manejo de interaccionesUno de los aspectos más relevantes en la práctica clínica es el perfil de seguridad. En general, el CBD es bien tolerado, aunque los eventos adversos son frecuentes y dependientes de la dosis. Los efectos más comunes incluyen somnolencia, diarrea, disminución del apetito y fatiga. La elevación de transaminasas, particularmente en combinación con valproato, constituye una de las principales preocupaciones de seguridad y obliga a la monitorización inicial y durante la escalada de la función hepática38,39,42.
También se han descrito interacciones farmacocinéticas importantes con clobazam, relacionadas con la inhibición enzimática y el aumento de los niveles de N-desmetilclobazam, lo que puede potenciar la sedación y obliga a un ajuste de dosis de este último43.
Estado regulatorio y accesoEl CBD purificado (Epidyolex®) recibió autorización de comercialización por la European Medicines Agency (EMA) en septiembre de 2019 para el tratamiento adyuvante de las crisis asociadas con los síndromes de Dravet y Lennox-Gastaut, ampliándose posteriormente en 2021 al complejo de esclerosis tuberosa (https://www.ema.europa.eu/en/medicines/human/EPAR/epidyolex).
En España, la AEMPS incorporó Epidyolex® tras la autorización centralizada europea, quedando disponible a través del sistema regulatorio de medicamentos de uso hospitalario y dispensación en farmacia hospitalaria desde finales de 2019–2020 (https://www.aemps.gob.es/informa/boletines-AEMPS/boletinMensual/2019/julio/docs/boletin-mensual-MUH_julio-2019.pdf).
El estudio BECOME y la evidencia en vida realLos resultados de eficacia y seguridad obtenidos en los ensayos clínicos pivotales de CBD han sido reproducidos en diversos estudios de vida real y en cohortes multicéntricas. Un metaanálisis publicado en 2025 concluyó que el CBD produce una reducción clínicamente significativa de las crisis en pacientes con epilepsia farmacorresistente, con mayor eficacia en síndromes epilépticos específicos y una tasa de respondedores ≥50% consistentemente superior al placebo44.
Es importante destacar que las encefalopatías epilépticas son enfermedades multidimensionales en las que, además de las manifestaciones ictales, un síntoma central es el estancamiento o la regresión en el neurodesarrollo, por lo que las terapias actuales se centran, por un lado, en reducir la frecuencia y la gravedad de las crisis y, por otro, en mejorar parámetros como la conducta, la cognición, la atención, el lenguaje, la función motora, el sueño, la carga de la enfermedad y la calidad de vida familiar45.
El estudio BECOME (BEhavior, COgnition, and More with Epidyolex®), consistente en un programa de encuestas observacionales diseñado para evaluar resultados clínicos «más allá de las crisis» en pacientes tratados con CBD purificado, especialmente en síndrome de Lennox-Gastaut y en el síndrome de Dravet, evaluó variables notificadas por cuidadores relacionadas con los aspectos mencionados46. Los resultados mostraron que los beneficios percibidos por las familias no se limitaron únicamente al control de las crisis, sino que también incluían, en un alto porcentaje, mejoras en muchos otros aspectos de la enfermedad. El 84% observó mejoría en alerta, cognición y funciones ejecutivas. También se comunicaron mejoras en interacción social, comunicación y calidad del sueño, de forma que el 94% de los cuidadores planeaba continuar el tratamiento con CBD, lo que sugiere una percepción global favorable del balance eficacia/tolerabilidad, incluso en aquellos pacientes en los que el CBD no fue eficaz en el control de las crisis epilépticas45. No obstante, este estudio señaló que el 87% de los cuidadores reportó mejoría en la frecuencia de las crisis y el 81% describió menor gravedad de estas.
Se trata del primer estudio que demuestra que una terapia farmacológica antiepiléptica reduce la carga de la enfermedad en aspectos infravalorados en epilepsias graves, como son el comportamiento, el desarrollo neurocognitivo, la calidad de vida y la carga del cuidador, poniendo de relieve cómo una reducción moderada de las crisis puede acompañarse de mejoras funcionales significativas para el paciente y la familia.
En los últimos años, han surgido nuevos interrogantes relacionados con la duración óptima del tratamiento, el desarrollo de tolerancia y los efectos cognitivos a largo plazo, así como el posible papel modificador de la enfermedad frente al puro efecto sintomático anticrisis. El CBD representa actualmente una de las innovaciones terapéuticas más importantes en la epilepsia farmacorresistente pediátrica. La evidencia científica respalda de forma sólida su utilización en síndromes como Dravet, Lennox-Gastaut y esclerosis tuberosa, con eficacia clínicamente significativa y un perfil de seguridad aceptable bajo adecuada monitorización. Sin embargo, persisten importantes limitaciones relacionadas con el uso fuera de indicación y la escasez de datos a largo plazo. El desafío futuro será definir biomarcadores de respuesta, optimizar estrategias de dosificación y establecer con mayor precisión el papel del CBD en epilepsias genéticas y focales más allá de las indicaciones actualmente aprobadas.
Otras indicaciones no contempladas en la monografía del Formulario NacionalPocos medicamentos disponen de un abanico tan amplio de indicaciones (presuntas o respaldadas por la evidencia) como el cannabis. Aparte de las mencionadas antes, existen otras indicaciones con un soporte más o menos basado en estudios de calidad y, al mismo tiempo, usos popularizados en las redes, pero con escaso bagaje en investigación47. A continuación, se revisan algunas de estas indicaciones.
Dolor nociplásticoEn fibromialgia y otras formas de dolor crónico primario, la evidencia actual es insuficiente para respaldar el uso rutinario de medicamentos cannabinoides. Los beneficios observados en algunos estudios son pequeños, no alcanzan umbrales de relevancia clínica y proceden, en su mayoría, de ensayos con importantes limitaciones metodológicas. Por otra parte, los efectos adversos, incluidos los que conducen a la interrupción del tratamiento, son más frecuentes que con placebo48. Considerando la elevada prevalencia de comorbilidades psiquiátricas en este grupo de pacientes, el uso de preparados con alto contenido en THC requiere especial cautela, y se recomienda comenzar con preparados ricos en CBD7,11.
Anorexia/caquexiaEl dronabinol tiene la aprobación de la FDA para el tratamiento de la anorexia/caquexia del sida, pero un metaanálisis de 201848 resaltó que el efecto sobre el incremento del peso era moderado y la evidencia, de baja calidad.
En pacientes con caquexia por cáncer, el THC o la nabilona no parecen diferentes del megestrol o del placebo cuando se analiza el efecto sobre el apetito o la calidad de vida49.
GlaucomaUno de los usos clínicos más clásicos relacionados con el cannabis tiene que ver con el tratamiento del glaucoma50, aunque como ocurre con otras indicaciones, su soporte es más bien endeble. Un pequeño ensayo clínico cruzado51 estudió los efectos de dronabinol y nabiximoles (THC + CBD) sobre la hipertensión ocular; mientras que el dronabinol produjo un beneficio moderado y transitorio sobre la presión intraocular (PIO), los nabiximoles ocasionaron un empeoramiento también moderado y transitorio. Por tanto, ante un efecto errático sobre la PIO, unos efectos adversos que pueden ser importantes e incómodos, una corta duración de acción y una falta de evidencia contrastada, no parece razonable recomendar cannabis para el tratamiento del glaucoma52.
EndometriosisLa endometriosis es una enfermedad ginecológica inflamatoria crónica en la que la proliferación de tejido endometrial fuera del útero ocasiona dolor pélvico, dispareunia, disquezia y disuria, lo que se traduce en una pérdida importante de la calidad de vida. El tratamiento es puramente sintomático o quirúrgico, y el cannabis se ha postulado como posible alternativa para el dolor. Sin embargo, la evidencia que respalda su uso se basa exclusivamente en estudios transversales o cohortes retrospectivas, muy limitadas por el pequeño tamaño de las muestras y por el diseño de los estudios53.
Ansiedad y estrés postraumáticoGlobalmente, los trastornos relacionados con la ansiedad se encuentran entre los que con más frecuencia reciben una prescripción de cannabis54, probablemente por sus conocidos efectos psicotrópicos. Una reciente revisión sistemática55, tanto de ensayos clínicos como de estudios observacionales, encontró que aquellos de mayor calidad metodológica señalaban un beneficio claro del cannabis tanto en el trastorno de ansiedad generalizada como en el estrés postraumático, aunque el impacto sobre la calidad de vida o los beneficios a largo plazo eran desconocidos. A pesar de ello, tanto la American Psychiatric Association como la American Society of Addiction Medicine han hecho una recomendación en contra del uso de cannabis en cualquier indicación psiquiátrica y recalcan que puede exacerbar o precipitar episodios de psicosis o tendencias suicidas en individuos con depresión56.
ConclusionesResulta llamativo que, en la era de la medicina de precisión, de las terapias avanzadas y de la modificación terapéutica del genoma, se plantee como un reto la incorporación en la clínica de un medicamento con más de 25 siglos de antigüedad, con el objeto de tratar ciertas enfermedades que han acompañado a la humanidad desde sus orígenes, como el dolor o la epilepsia. A pesar de su dilatada historia, han sido los últimos lustros los que han multiplicado las opciones terapéuticas que ofrece el cannabis, algunas (obligado es decirlo) más sólidamente asentadas que otras. La reciente legalización de su uso medicinal en España abre la posibilidad de utilizarlo en ciertas indicaciones que ya podemos llamar clásicas (espasticidad, formas graves de epilepsia, náuseas y vómitos posquimioterapicos y dolor crónico), pero también en otras más necesitadas de evidencia de soporte, aunque sea en forma de datos de vida real. En la cooperación pluridisciplinar de los distintos profesionales implicados residen las claves para situar al cannabis en el lugar que debe tener en la farmacoterapia actual.
Aportación a la literatura científicaEste artículo revisa de forma crítica el valor clínico real del cannabis medicinal en las numerosas indicaciones que se le atribuyen. Esta revisión ayudará a disminuir la incertidumbre en la toma de decisiones acerca del uso de los preparados de cannabis medicinal.
FinanciaciónLos autores declaran que el presente artículo no ha recibido ningún tipo de financiación pública ni privada para su realización.
Declaración de autoríaTodos los participantes han colaborado en la idea original del trabajo y en las distintas partes de su desarrollo. Todos los autores han tenido la oportunidad de valorar y revisar las versiones previas y la versión final y cumplen los requisitos de autoría de acuerdo con el ICMJE.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener conflictos de intereses.
Originalidad del trabajoLos autores declaran que el contenido de este trabajo es original y no ha sido enviado a otras revistas de forma simultánea ni total ni parcialmente. Asimismo, tampoco ha sido expuesto en congresos o reunión científica alguna en su totalidad.
Cesión de derechosTodos los autores ceden los derechos a la revista Farmacia Hospitalaria.
Declaración de uso de inteligencia artificial generativaPara la preparación del manuscrito, los autores no han utilizado ningún tipo de herramienta de inteligencia artificial generativa más allá de la corrección formal del Abstract en inglés.
Declaración de contribución de autoría CRediTEduardo López Briz: Writing – review & editing, Writing – original draft, Visualization, Validation, Supervision, Project administration, Methodology, Investigation, Formal analysis, Data curation, Conceptualization. Margarita Majem Tarruella: Writing – review & editing, Visualization, Validation, Methodology, Formal analysis, Data curation, Conceptualization. Inmaculada Pitarch Castellano: Writing – review & editing, Visualization, Validation, Supervision, Methodology, Formal analysis, Data curation, Conceptualization. Jesús de Santiago Moraga: Writing – review & editing, Validation, Supervision, Methodology, Formal analysis, Conceptualization. Patricia Smeyers Durá: Writing – review & editing, Validation, Methodology, Formal analysis, Data curation, Conceptualization.




